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	<description>Ateneo De las Ideas tiene su origen en la preocupación manifiesta de muchos jóvenes que se nos han acercado con un grado mayúsculo de inconformidad con esta época de globalización hecha esclava de la economía liberal y al servicio de un cambio dramático en el pensar existencial de la juventud que la ha empujado al monetarismo ilustrado, o sea, saber para tener y no para ser.</description>
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		<title>Entre el dogma y el cuestionamiento…</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 18:04:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Rodrigo Soto Todavía recuerdo mi primer encuentro con la religión, en este caso la católica, caminando, por la calle de Jiménez del Campillo, muy temprano en domingo por las calles de Coatepec, Veracruz, de la mano de mi tía abuela y bisabuela rumbo a la iglesia para asistir a misa de las 8:00 am. Aunque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Rodrigo Soto</p>
<p>Todavía recuerdo mi primer encuentro con la religión, en este caso la católica, caminando, por la calle de Jiménez del Campillo, muy temprano en domingo por las calles de Coatepec, Veracruz, de la mano de mi tía abuela y bisabuela rumbo a la iglesia para asistir a misa de las 8:00 am.</p>
<p>Aunque no tengo totalmente frescos los sermones de esas reuniones, sí recuerdo que eran agradables , pues el sacerdote ponía mucho esfuerzo en crear un ambiente de interés hacia todos los jóvenes que íbamos acompañados de nuestros familiares. La verdad tengo que confesar que nunca me desviví por acudir a la misa, pero reconozco que el tiempo se me pasaba volando en ese lugar, contrario a aquellas situaciones de aburrimiento que todos experimentamos en donde pareciera que el tiempo relativo de Einstein se hace presente y parece que las manecillas del reloj no avanzan.</p>
<p>En esa época tenía alrededor de 5 años y vivía con mi tía bisabuela Elodia (que de cariño le decíamos Yoyi) y mi bisabuela Ena, además de las siempre agradables visitas de mi abuelo materno, el doctor Abraham y mi abuela materna Ena, de quien siempre recuerdo en una silla de ruedas, pero siempre con un ánimo muy agradable, cariñosa y sonriente, además de estar lista para jugar conmigo y tener esa disposición para darme tiempo y escuchar lo que tenía yo que decir acerca de mi vida. Claro sin olvidar a mi tío abuelo, Félix, también doctor y que siempre tenía rutinas muy curiosas de hacer ejercicio y cuidarse en su alimentación, evitando las adicciones del cigarro y del alcohol; pero sin lugar a dudas recuerdo la figura de mi bisabuelo Félix, quien siempre parecía preocuparle algo y del que siempre podía contar con su brazo protector para defenderme de cualquier travesura que hubiese hecho.</p>
<p>Siempre extrañé a mis padres, Male y Raúl, pues sería yo un alienígena de no hacerlo, pero tal vez con tantas figuras amorosas a mi lado, logré comprender que mis padres necesitaban terminar su especialidad médica, en neurocirugía y endocrinología respectivamente, en la ciudad de México. Nunca me faltó nada y el cariño que se me daba se acercaba a la figura de esos niños consentidos que aunque hagan algo mal, siempre se les protege de más y como dicen: “se les echa a perder”.</p>
<p>La rutina de esa vida era sencilla, para mi tía abuela Yoyi, lo importante era comerse todo lo que se ponía en el plato, bajo la excusa de que había muchos niños pobres que ya quisieran poder como así de bien y era cierto, ambas cosas, pero sobre todo el sazón de la comida, que fue la mejor que probé en lo que llevo de vida. Por otro lado para mi bisabuela Ena, lo mejor era compartir en familia, conversar y socializar con nosotros, así como con amigos y vecinos, pues el pilar de sociedad era la convivencia pacífica y armoniosa para lograr continuar como especie, eso y estar atenta a sus tejidos, pues siempre fue fanática de realizar colchas, manteles, chalecos, fundas, entre muchas otras cosas, con una pericia que me parecía fantástica. Mientras que para mi abuelo Abraham, era necesario que yo leyera y jugara, por ello cada fin de semana me llevaba un libro y un juguete, casi siempre de los luchadores que no se mueven, pero están en posición de ataque, como es el caso del santo o blue demon; de los libros que me regaló tengo en mi memoria el de Las aventuras de Tom Sayer, Moby Dick, La isla del tesoro, entre muchos otros. De mi abuela Ena, como comenté, trataba de acompañarme en mi mente, cuando en ocasiones practicamos algún baile de mi escuela, recitar algún poema o cantar alguna canción. Para mi bisabuelo Félix, la tarea necesaria era estar alerta del rancho y del café, porque según él mucho sol lo quemaba, mucho agua lo ahogaba y si estaba nublado no crecía adecuadamente, seguramente esas preocupaciones lo sedujeron a tener como fiel compañero al cigarro, situación que años posteriores lo llevaron a descansar en el sueño de los justos para no despertar en este mundo.</p>
<p>Sin embargo la regla general que no podía ser evitada era la de rezar, particularmente a la hora de acostarse. Fue así que aprendí el Padre Nuestro, el Ave María y el Ángel Santo. Mi rutina era entonces terminar mi cena, lavarme los dientes, ponerme la pijama e hincarme para profesar mis rezos, tratando siempre de que Dios tuviera un poco de tiempo para mí y me escuchara, siempre pidiendo por la salud y protección de toda mi familia y amigos. Bueno y sin olvidar la mencionada misa de los domingos, la de los niños, era también dogma.</p>
<p>No puedo negar que ese tiempo que viví con esa parte de mi familia, quedó muy grabado en mi persona y en mi personalidad, siendo pilar clave en la forma en que percibo el mundo y en que me alimento todavía para lograr sacar fuerzas de la nada y competir en esta selva de asfalto donde parece ser que el hombre es el lobo del hombre. Sobre todo al recordar a mi bisabuela Ena, partiendo de una perspectiva espiritual, decirme que “yo estaba protegido y que nada malo me podía suceder”.</p>
<p>Continuando con este relato, mis padres terminaron su especialidad y volvieron por mí, situación que creó un nuevo cambio en mi persona y una especie de ansiedad porque ahora iba a dejar toda una vida atrás de convivir con mis abuelos, tíos abuelos y bisabuelos a la que estaba muy acostumbrado, pero al final se dio de similar forma en que a un niño se le quita un juguete para ofrecerle otro, pero siempre bajo la premisa que volveríamos a esa maravillosa casa de Coatepec con el fin de convivir nuevamente todos como la gran familia que somos.</p>
<p>Ciertamente convivimos de nuevo, por muchos años, pero nunca fue igual, pues debemos aceptar que la palabra “vida” lleva consigo impresa la palabra “cambio”. Nuestra experiencia de vida, analizando todo nuestro entorno, nos hace cambiar constantemente. De ahí el profundo pensamiento de Heráclito de Efeso, filósofo griego, que nos dice: “En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”. Era y no era el mismo, debido ahora a las nuevas influencias que mis padres y nuevos amigos habían ejercido en mí. Creo que el punto de inflexión puede encontrarse cuando mi Madre relata que en cierta ocasión le afirme: que la iglesia obligaba en Coatepec pero no en la ciudad de México.</p>
<p>Conservé la religión católica pero ciertamente hice algunas modificaciones, de acuerdo a mi criterio, con el fin de eliminar ciertos aspectos rígidos e impositivos siempre pensando en aquél ser omnipresente u ubicuo, que como padre amoroso no tiene que imponer castigos en relación a la cantidad de pecados veniales y mortales, así como eliminando las barreras de acercamiento hacia él, pues en ocasiones he escuchado sermones que dejan mucho que desear en su interpretación de la Biblia y por ende de los consejos prácticos que podemos aplicar en nuestra vida diaria. Justificaba lo anterior en miras a no tener que asistir obligatoriamente a escuchar misa, siempre expresando que mi amistad con el de arriba es tan estrecha que no requiero de intermediarios para platicar con él.</p>
<p>Derivado de lo anterior traté de borrar, en mi persona, el fanatismo ciego y no aceptar por hecho el dogma de fe, al permitir el diálogo moderado y racional que cualquier padre y madre tienen con su hijo y desde esa perspectiva creo que es lo justo, mientras no se tengan faltas de respeto. Sin embargo no podía, ni puedo, comprender que muchos individuos se enfrasquen, de forma fanática, en una batalla verbal temeraria, sin medir el riesgo que corren, tal vez de forma similar a lo que sucedió con César Borgia, hijo de Rodrigo Borgia (Papa Alejandro VI), cuando se lanzó solo al ataque en la batalla de Viana, perdiendo la vida, aunque claro está de forma bravía y sin miedo.</p>
<p>Tomando este punto en relación a la creencia ciega de Dios y aquellos que son más mesurados en su filiación religiosa, me gustaría abordarlo con el apoyo de información científica y para ello menciono el escrito en Scientific American Mind titulado: “Are we born religious?” cuyo autor es Vassilis Saroglou, y en donde se afirma correctamente que no todos son creyentes, así como también no todos mantienen su lealtad a un sistema de creencias, pues tan solo en la mitad de los norteamericanos adultos, han cambiado de religión al menos una vez durante su vida, muchos de ellos haciéndolo antes de los 24 años de edad. Esto refuerza mi idea de que muchas religiones deben evolucionar, eliminando su rigidez y abriendo paso a la diversidad y la creatividad para atraer a los jóvenes, en miras a que se conserven fieles cuando pase el tiempo, porque fueron comprendidos y no obligados, fueron incluidos y no excluidos, fueron escuchados y no sermoneados, fueron abrazados y no reprimidos, fueron iguales y no discriminados, entre muchas otras cosas.</p>
<p>Mucho se ha pensado que la religión se inculca en los primeros años de vida, como fue mi caso particular, y que esa es la diferencia entre un creyente, fanático o no, un ateo y un agnóstico. Sin embargo ahora diversos estudios señalan que ciertos tipos de personalidad están predispuestos a aterrizar en las diferentes formas en que se percibe o siente la religión, según Saraglou. Aunado a esto sabemos que los factores genéticos son responsables de más de la mitad, en la variedad de tipos de carácter que muestra cada uno de nosotros, tal vez entonces haciéndonos asiduos visitantes al templo religioso o ausentes en el mismo.</p>
<p>Según lo mencionado por Saraglou, en el 2010 se publicaron alrededor de 70 estudios con más de 21,000 participantes, en donde se encontró que los individuos religiosos se diferencian, de los que son poco religiosos y de los no creyentes, en dos dimensiones de la personalidad: responsabilidad y amabilidad. Tomados del modelo de los cinco grandes en psicología, que de acuerdo a Wikipedia son: factor O (Openness o apertura a nuevas experiencias), factor C (Conscientiousness o responsabilidad), factor E (Extraversión o extroversión), factor A (Agreeableness o amabilidad) y factor N (Neuroticism o inestabilidad emocional), los cinco forman el acrónimo mnemotécnico &#8220;OCEAN&#8221;.</p>
<p>Regresando a las investigaciones señaladas, los resultados arrojaron, en promedio, un 60% de los religiosos con los factores o modelos de personalidad de responsables y amables, contra un 40% de los no religiosos catalogados dentro de esas variables. Repitiéndose esta tendencia, según Saroglou, en hombres y mujeres, adultos y jóvenes de diferentes religiones. Desde esta perspectiva, la conclusión de Saroglou, es que la religión no hace a los individuos más amables y responsables, sino que estás características de personalidad son determinantes en el grado de religiosidad que un ser humano muestra.</p>
<p>Otro dato duro importante, que también nos ofrece Saroglou, es en relación al análisis hecho a las tendencias profesionales de interés de acuerdo a la Encuesta Social Europea, incluyendo a 25 países y más de 40,000 participantes, descubriendo que las personas religiosas tienen mayor oportunidad de terminar en actividades profesionales como educación, salud, servicios médicos y humanidades, mientras que los no creyentes son más propensos a trabajar como ingenieros, científicos y matemáticos.</p>
<p>Entrando en otro escrito para reforzar lo descrito en este, contamos con el de Sandra Upson titulado: “Healthy Skepticism” publicado en Scientific American MIND, donde se analizan los factores sociales y culturales de los religiosos o no para buscar responder a la pregunta de ¿quién está mejor los creyentes o los ateos?</p>
<p>Upson inicia su escrito comentando en relación a que es normal, dentro de ciertas sociedades, considerar a los no creyentes como inmorales, desconfiables, y en algunos casos, como sucede en nuestro país vecino de Estados Unidos, sin posibilidad de ser presidentes. Por otro lado se firma, de forma subjetiva, que los no creyentes son más propensos a la infelicidad y cuentan con problemas de salud, contrastando supuestamente con los creyentes quienes se afirma, también de forma subjetiva, que son más felices y saludables.</p>
<p>Sin embargo la misma investigadora Upson introduce cierto mecanismo de duda cuando nos pone a pensar que si esto fuera cierto, resulta curioso el gran número de personas que se encuentran inseguros de su fe o creencia, pues por ejemplo nos dice, que existen aproximadamente unos 500 a 700 millones de no creyentes en todo el mundo. Además de que dentro de los Estados Unidos, diferentes encuestas señalan que los no religiosos o creyentes han doblado su número en un 15% del total de la población.</p>
<p>A todo esto, el psiquiatra Harold Koening de la Universidad de Duke, nos dice que si bien es cierto que algunas encuestas colocan a los creyentes como más felices y saludables, para este investigador está claro que la religión no va a afectar la felicidad de una persona de forma sobrenatural. Sino que tiene que venir a través de aspectos psicológicos, sociológicos y biológicos. Aunado a todo esto, Sandra Upson, comenta que diversos estudios muestran que los efectos positivos en cuanto a la religión están fuertemente ligados al lugar donde la persona en cuestión vive.</p>
<p>En un estudio llevado a cabo por Lim y Robert D. Putnam de la Universidad de Harvard, en donde se contó con 3,000 norteamericanos con el fin de analizar el porqué la religión los hacía felices, se les preguntó entonces sobre su comportamiento religioso. Los resultados obtenidos señalaron que la felicidad de una persona religiosa no se encuentra en la cantidad de veces que pensaron, hablaron o sintieron la presencia de Dios, sino que sintieron mayor felicidad al acudir más veces al templo.</p>
<p>Ante estos resultados, tanto Lim como Robert, encontraron que un 28.2% de personas que asistieron a su congregación o templo se sintieron extremadamente satisfechas, comparadas con un 19.6% de individuos que nunca asistieron al servicio religioso. Tratando de comprender esa diferencia entre “bien” y “muy bien” en cuanto a la felicidad de cierto creyente y asistente a reuniones religiosas, los investigadores encontraron que los más felices eran aquellos que tenían un mayor número de amigos en su congregación religiosa y que creían que la religión era muy importante. Pues por otro lado las personas que van a los servicios religiosos de forma asidua, pero no cuenta con amigos en la misma, se encuentran más infelices que aquellos que nunca asisten al templo.</p>
<p>Aquí la importancia radica en la cantidad de amigos y compañeros con quienes se comparte algo y se traduce en felicidad. Es decir, tanto para creyentes o no creyentes la felicidad radica en encontrar personas afines a uno para compartir socialmente una actividad. Las conclusiones de Upson al respecto es que al encontrar comunidades y grupos que se alinean a nuestras creencias, pueden entonces incrementar nuestra satisfacción de la vida. Otra conclusión de la editora de Scientific American es que un pronóstico confiable de la religiosidad de una persona está determinado por la condición social en donde esta se desempeña y vive.</p>
<p>Esto último debido a que otros estudios, uno por parte del psicólogo Ed Diener de la Universidad de Illinois y otro elaborado por Gallup, señalan que las personas que dijeron que la religión era muy importante en sus vidas, dentro de los Estados Unidos, eran individuos que vivían en situaciones precarias y difíciles, por ejemplo el 44% de los habitantes de Vermont dijo que la religión era muy importante, contra un 88% de los de Mississippi. Trasladando esto al mundo, tenemos que por ejemplo solamente el 16% de los habitantes de Suecia dijo que la religión era muy importante en sus vidas, comparados con el 99% de los habitantes de Bangladesh, Egipto, Sri Lanka, y Somalia asintiendo de forma similar. Creo que sobra mencionar cuales países son más ricos que otros, lo mismo para el caso de Norteamérica.</p>
<p>Para ir cerrando el tema, quiero tomar uno de los últimos ejemplos de Sandra Upson, siendo el caso de Dinamarca y Suecia, quienes tienen la más baja asistencia a las iglesias en el mundo y cuando se les pregunta si creen en Dios, la gran mayoría dice que no, sin embargo curiosamente e increíblemente la mayoría de los daneses y suecos bautizan a sus hijos, se casan por la iglesia y pagan los impuestos correspondientes a la misma.</p>
<p>Desde mi humilde opinión y perspectiva me gustaría argumentar que la religión no debe ser vista expuesta e impuesta de forma rígida, sino que debe abrirse a la modernidad del mercado, sobre todo para no quedarse obsoleta ante la gran transformación de ideas y cuestionamientos que presentan los jóvenes en la actualidad. Además de que debemos aceptar a las demás religiones y no pensar que únicamente a través de una vamos a tener la salvación.</p>
<p>Pensando en voz alta, considero que por el hecho de no asistir a la iglesia, no soy peor que otro individuo que asiste todos los días o todos los domingos. Además conozco a muchas personas que se jactan de ser muy religiosos y asistir en demasía a la iglesia, pero pecan al por mayor. En este tenor es claro que cada quien puede profesar su creencia de la forma en que le plazca y en mi caso en particular, he considerado a ciertos promotores de la fe como faltos de experiencia en sus sermones, por lo que he decidido hablar con ese Dios de forma personal y directa y no a través de intermediarios sin sapiencia necesaria.</p>
<p>Sin embargo desde una perspectiva científica no estoy seguro de que existe Dios, ojalá que sí existiera pues la vida sería más fácil. Lo que sí creo es que existe una fuerza que gobierna y rige el cosmos, del que somos parte, manteniendo una lucha constante entre el caos y el orden. Somos en resumidas cuentas sistemas complejos que emergemos y perecemos, teniendo un breve espacio de existencia en el que en nuestro encuentro con la naturaleza reímos y sufrimos. Fuimos polvo de estrellas, como dijo Carl Sagan, y al final volveremos a serlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Agonizan las religiones?</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 17:24:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudad y Urbanismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Indira Kempis No he vivido en otro tiempo, pero considero por la experiencia que en ningún otro los jóvenes tuvimos más de una opción para elegir, no sólo en los aspectos profesionales, también en nuestro consumo  o incluso en las preferencias sexuales. Muchos factores han influído para que hayamos llegado a este punto del proceso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Indira Kempis</p>
<p>No he vivido en otro tiempo, pero considero por la experiencia que en ningún otro los jóvenes tuvimos más de una opción para elegir, no sólo en los aspectos profesionales, también en nuestro consumo  o incluso en las preferencias sexuales. Muchos factores han influído para que hayamos llegado a este punto del proceso social en donde tenemos una mayor libertad que la que tuvieron nuestros padres o abuelos para determinar algunas decisiones que consideramos trascendentales en nuestra vida. Es curioso, cuando se sugirió el tema para esta publicación, no me sentí atraída. Saco a colación esto justo por lo que acabo de escribir: cuestiones que son trascendentales en nuestras vidas. Si son trascendentales, entonces, ¿por qué a mí no me hizo sentido?</p>
<p>Quise comenzar por investigar cuántas religiones existen en el mundo, cuántas en México, de éstas cuáles son las que tienen mayor número de practicantes, las de menor, las más populares, las que se han metido en problemas mediáticos, los imaginarios colectivos&#8230; Socialmente, hay mucho que hablar de las religiones en el mundo. Sin embargo, me llamó la atención observar esa falta de ansiedad por descubrirlo, tanta que la primera pregunta que encontré fue tan clara como sencilla: ¿Cuál es mi definición de religión? La religión es distinta de la fe. La fe, que es una expectativa segura de las cosas que se esperan, mueve a los creyentes a actuar conforme a sus normas, costumbres, tradiciones, que constituye a la religión. Desde esta visión, la fe tiene un carácter individual y la religión social. La religión, entonces, sería un conjunto de fe. A ese conjunto, se le otorga un nombre visible y se va creando un lenguaje simbólico que permita sociabilizar conceptos más profundos como dios o dioses, la vida, la muerte, el perdón, entre otros temas.</p>
<p>Con resistencia y sin intentar consultar otras definiciones, resolví el primer cuestionamiento. El segundo e inmediato tiene que ver algo más que con las cifras que encuentro. Todos, sin ser científicos, entendemos que, por ejemplo, México es un país inminentemente católico. A donde vayas, encontrarás una iglesia, un santo colgado, un sacerdote reconocido o un ser humano que se persigna. Al menos, la religión que sustituyó a nuestras antiguas religiones hace poco más de 500 años, después de la conquista espiritual, creó un lenguaje, mezcla de las cosmovisiones de ambos mundos, propio, que se convirtió en parte de nuestra identidad nacional años tarde y que nos ha formado el gen cultural en el paso del tiempo. Lo mismo ha sucedido en otros países del mundo, si vamos a uno prredominantemente budista, encontraremos monjes caminando por las calles, a Buda en pequeñas o grandes esculturas y sus respectivos templos. Así que, de alguna u otra forma, se ha construido una identidad grupal que pervive en esa dinámica social.</p>
<p>Sin embargo, ya nada es como antes&#8230; Si en algún  momento de la línea histórica del tiempo pensamos que de una religión dependería nuestro sistema de creencias, nos equivocamos. Significado importante es saber que si hay tres religiones en el mundo que son las de mayores adeptos, son, precisamente, las de los países con mayor población, las que representan los mundos opuestos: oriente y occidente, las que representaron en algún momento las grandes conquistas imperiales. Lo que tampoco es fortuito es que con los cambios que hemos experimentado como sociedades, se hayan roto las fronteras en este tema.</p>
<p>Regreso a mi pregunta, ¿la religión tiene sentido para mí? No y lo expongo con franqueza porque en el tránsito de buscar mayor información encontré que no soy la única persona que piensa que, si bien es indispensable estudiar a la religiones por todo lo que representan para nuestras sociedades, también lo es que el concepto comienza a ser desfasado y que para esta generación la espiritualidad ha sustuido al concepto. Sin pretender que no sea un tema de importancia, es necesario hacer una radiografía que nos permita comprender por qué su significado ha dejado de ser tan relevante para algunos jóvenes, como para otros lo es tanto que comienzan a temprana edad a realizar sus propias búsquedas para determinar por sí solos cuál es la religión que desean practicar. De ahí que usted conozca más de una familia que esté en la situación donde ya no todos sus integrantes practican la misma religión.</p>
<p>El primer factor por lo que la religión agudiza como concepto social es por el desencanto. Hemos visto &#8220;el síndrome del desencanto&#8221; por todos lados. Los jóvenes menores de 30 años somos esa generación que ha vivido tantas crisis que no reconoce otro modus vivendi. Nos mandaron a la escuela (a algunos) para tener trabajo. No tenemos. Nos dijeron que seguir el modelo de familia papá, mamá e hijos sería parte de la fortaleza al núcleo de las sociedades para ser mejores. No lo somos, de hecho, en México se ha incrementado la tasa de divorcios en los últimos 25 años. El año pasado, el Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, informaba que 20 de cada 100 parejas firman el acta de divorcio antes del primer año de casados. Y, para variar, también nos prometieron que todos esos derechos por los que se derramó sangre en revoluciones serían respetados. Hoy, México, ocupa uno de los primeros lugares a nivel mundial en asesinatos y violaciones a los derechos humanos, de hecho para este tiempo tenemos condicionada hasta la partida presupuestal de nuestro vecino país del norte por no atender estos casos. Para acabar este párrafo pronto: Somos la generación del desencanto.</p>
<p>En esa premisa encontramos que la religión, ante el descubrimiento y testigos de casos fuertes, ha comenzado a agonizar debido al comportamiento de algunos de sus miembros. Se han fincado responsabilidades sobre casos de abuso sexual a mujeres y niños, extorsión, corrupción, colución con el crimen organizado, suicidios colectivos, entre otras cosas. Nosotros crecimos escuchando o leyendo sobre estos casos. Con el beneficio de la duda o con todas las interrogantes que se puedan generar, aprendimos que las religiones no son intocables, que dentro de ellas existe impunidad y que, de alguna u otra manera, la apertura ha permitido cuestionarlas.</p>
<p>Toda esta información no la sabríamos de no ser por el segundo factor: la globalización y las nuevas tecnologías de comunicación. Después del proteccionismo económico de los años 80, una vez abiertas las fronteras y ante la crisis del petróleo, la migración entre las ciudades y del campo a la ciudad ha desatado un fenómeno social imposible e inplensable detener hasta este tiempo. Se proyecta que para el 2025 más del 70 por ciento de la población viviremos en las ciudades y además no precisamente en las que son cercanas a nuestro origen geográfico. Por tanto, esto nos puede explicar la facilidad que ha permitido las fronteras que con la globalización y esas nuevas tecnologías se vuelve cada vez más prenetrables. De tal forma, que con relativa sencillez se pueden conocer otras formas no sólo formas de ver a las religiones, sino adoptar nuevas creencias e implementarlas en los lugares destino. Por eso no debe sorprendernos que en los últimos 20 años existan en nuestro país más practicantes de iglesias protestantes, después de todos los migrantes mexicanos que residen en Estados Unidos, como tampoco las de los últimos 5 años, a partir de la expansión del &#8220;Tigre Asiático&#8221; con las religiones orientales.</p>
<p>En esa interacción, conforme más se avanza en la industria de la comunicación, más se puede hacer la evangelización de nuevos conceptos, algunos que son cercanos a las grandes religiones como el budismo, el cristianismo o el hinduismo y otras que ya no se denominan religiones en sí mismas sino que generan corrientes con conceptos integrales, incluyentes y no orgánicos (es decir, sin estructuras o jerarquía definidas) para poder aglutinar a las personas afines que comulgan con este tipo de concepciones o visiones del mundo de lo intangible.</p>
<p>El tercer factor lo relaciono con la sociedad líquida de la que profundiza Zigmun Bauman en su libro <em>Tiempos Líquidos, </em>en el cual nos explica estas sociedades posmodernas han cambiado su definición sobre sí mismas a partir de las transformaciones descritas en los dos factores anteriores. Seres humanos que se deshacen de sus relaciones humanas para establecer conexiones, que se conciben así mismos como una red, que les es difícil comprometerse. La metáfora misma de lo que significa el estado físico del agua: un cubo sólido que ante esas y otras variables, dejan de ser permanentes, estables, inmutables para trasladarse a sus antónimos. No significa que esto sea peor o mejor que lo anterior, sin embargo, este autor coincide con el sociólogo Alain Touraine cuando describen a una sociedad donde las estructuras, las instituciones o lo que conocimos como el <em>status quo</em> comienza, ante la falta de respuestas o resultados inconclusos, a cuestionarse.</p>
<p>Las religiones son parte de esas estructuras que agonizan. Algunas han tenido que reinventarse o verse en la crítica situación de desaparecer. Otras, muchas más, han podido establecerse bajo los conceptos e imaginarios de los habitantes. Otras han sido cuestionadas severamente por los casos que hemos citado, pero tampoco podemos hablar del fin de las religiones cuando siguen siendo parte de esos ejes estructurales que han dominado sobre la costumbre, la cultura o la idiosincrasia. Tan el lenguaje simbólico ha dejado de ser el mismo que son las mismas religiones las que ahora utilizan el desencanto, la globalización y nuevas tecnologías, como esta sociedad de características &#8220;lìquidas&#8221;, como las maneras de ganar adeptos o recuperarlos. Tan sólo echemos un vistazo a las redes sociales para ver que cada día más miembros de estas iglesias predican desde ahí o incluso tienen sus propios canales de televisión. Es esta dicotomía lo que ha generado incluso debates dentro de las mismas religiones sobre si es o no la manera de convencer a los demás de sus creencias.</p>
<p>De ahí, el punto por dónde comenzamos este artículo. Es indudable que al enumerar todas las religiones que conozcamos caeremos en la cuenta que son más de las que habían hace treinta años. Pero al volverme a preguntar por qué en mi agenda personal no existe ese significado vital o trascendental que para otros representa, encontré por las respuestas de otros amigos de estas generaciones que estamos justo en esa parte del proceso en donde vamos definiendo ante un contexto diferente en la historia de la humanidad cuál es el papel de las religiones tanto en nuestras vidas personales como en la colectividad.</p>
<p>Si bien es cierto que hay posturas sobre la separación de las religiones del Estado, al ser éste laico según las leyes mexicanas, también lo es que el tener la libertad de decidir si queremos o no tener religión y si la tenemos cómo vamos a vivir esos predicamentos, es un derecho al que todos los ciudadanos debemos acceder en un país que se dice democrático. Los jóvenes participamos en las dinámicas sociales que van marcando las pautas del contexto social para otorgarle a las religiones ese renovado papel que necesitamos. Somos esta generación que reflexionando en todo lo escrito puede determinar el rumbo de las religiones, tanto practicantes como creyentes. Al gestarse estas nuevas formas nos hacemos susceptibles a comprometernos al respeto a las diversas, cada vez más diversas, maneras en las que los seres humanos han coincidido que pueden establecer una relación con su fe, su espiritualidad y sus dioses.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Cristiada que nunca nos contaron</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 17:24:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[Gabriel Contreras “¿Cómo está la familia?” Eso es lo primero que le pregunta Plutarco Elías Calles al General Gorostieta cuando se encuentran frente a frente por única vez en la película “La Cristiada”. Encarnados por Rubén Blades y Andy García respectivamente, los personajes nos dejan ver una amenaza en la trastienda de ese diálogo tan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Gabriel Contreras</p>
<p>“¿Cómo está la familia?” Eso es lo primero que le pregunta Plutarco Elías Calles al General Gorostieta cuando se encuentran frente a frente por única vez en la película “La Cristiada”.</p>
<p>Encarnados por Rubén Blades y Andy García respectivamente, los personajes nos dejan ver una amenaza en la trastienda de ese diálogo tan breve y certero.</p>
<p>Calles, de voz imperativa y decidida, le sirve a Gorostieta un vaso de tequila cristalino e irresistible. El líder cristero desconfía y hace un enroque. Se toma el caballito de Calles, ofreciéndole el propio.</p>
<p>Lo cierto es que, en los días de ese hipotético diálogo, Tula, la esposa de Enrique Gorostieta, vivía a salto de mata, huyendo de aquí para allá, temerosa de perder la vida en cualquier momento.</p>
<p>No la mataron. Tula vivió hasta los 84. Y platicó muchas veces con uno de sus nietos: Eduardo Pérez Gorostieta.</p>
<p>Enrique Gorostieta fue de las figuras clave en la llamada Guerra Cristera, un conflicto que enfrentó al poder del naciente Estado mexicano emanado de la Revolución y  comandado por Plutarco Elías Calles, con las fuerzas militantes de la Iglesia Católica.</p>
<p>La segunda década del Siglo XX llegaba a su culminación, y el anuncio de la llamada “Ley Calles” provocaba toda clase de acciones y reacciones, tanto en el bando militar como entre los civiles.</p>
<p>Pero la Cristiada es, hoy en día, además de un capítulo  histórico silenciado, una cinta que ha generado cierta atracción en las pantallas cinematográficas.</p>
<p>Y mucho más que interés, “La Cristiada” ha levantado una polvareda de discusiones, en las que se ha hecho evidente la escasez de materiales documentales firmes, además de una cierta opacidad propia del tema.</p>
<p>Hoy, en una banca del Campus del ITESM en Monterrey, un hombre nos ayuda a adentrarnos en la aventura del General Enrique Gorostieta, estratega y líder del movimiento cristero. Eduardo Pérez Gorostieta, el nieto del general, es regiomontano y se dedica por entero a labores de tipo académico. Eduardo es el niño al que Tula, la mujer interpretada en la película por Eva Longoria, le contó muchas, muchísimas cosas sobre esta guerra silenciada.</p>
<p><a href="http://ateneodelasideas.com/wp-content/uploads/2012/05/f1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-445" title="f1" src="http://ateneodelasideas.com/wp-content/uploads/2012/05/f1-300x258.jpg" alt="" width="300" height="258" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pérez Gorostieta habla para nosotros.</p>
<p>Se esmera en describir a su abuela, y se demora al explicarnos que, en sus conversaciones, Tula, Doña Gertrudis, se dejaba ver como una mujer muy católica, firme creyente, y que fue a casarse con Enrique Gorostieta en el año de 1922.</p>
<p>Con el apoyo de unas cuantas fotos añejas, que por cierto aparecen como insertos al final de la película, la abuela iba barajando una y otra vez las batallas encabezadas por su pareja, pero en ningún momento describió la marginación y persecución que sufrió ella misma a raíz de aquella guerra, nos explica Eduardo, quien es hoy en día un apasionado lector de la filosofía clásica y de la obra de Shakespeare.</p>
<p>Enrique Gorostieta fue militar por decisión, participó en las filas de Huerta, y pasa a integrarse a la Liga de Defensa de la Libertad Nacional Religiosa, encabezándola gracias a sus conocimientos en materia de estrategia.</p>
<p>Según nos muestra la película “La Cristiada”, Gorostieta participó  en aquel conflicto sencillamente por dinero. El guión ofrece el retrato de un mercenario de cuerpo entero.</p>
<p>Y hoy, Eduardo Pérez Gorostieta nos aclara que su abuelo acabaría siendo un creyente, y que su fe se trasluce en muchas de las cartas que le escribió a Tula, cartas que serán publicadas en junio próximo por el Instituto de Estudios Históricos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y serán donadas al municipio de Atotonilco.</p>
<p>Al personaje que se muestra en esta película, nos explica Eduardo, “nosotros lo conocimos a través de las conversaciones con mi abuela, y estamos orgullosos de que su figura sea retratada en una película de estas dimensiones, y que haya sido encarnado por Andy García”.</p>
<p>El nieto del líder cristero añade: “el guionista privilegia, por ejemplo, su pasión por el ajedrez, su condición de caballero, y su formalidad en cuanto a la formación de un código a aplicar en el ámbito de la guerra”. Todo eso es un acierto histórico.</p>
<p>Pero también se puede subrayar el que Gorostieta era un patriota, un hombre que estaba en contra de las matanzas que le precedieron.</p>
<p>Y otra cosa, afirma el descendiente, “el General tenía en mente el honor y la justicia. El sale a defender sus ideas con gran fervor, y la película ilustra cómo va profundizando en sus ideas, en sus valores”.</p>
<p>En la visión de Eduardo Pérez Gorostieta, es evidente la conversión que sufre el General, que se libra en su mente una lucha por las libertades.</p>
<p><strong>¿Cómo es visto Enrique Gorostieta en su familia, hoy?</strong></p>
<p>Hubo un período de ocultamiento, señala Eduardo, “hubo un periodo de callar en torno a mi abuelo. Y sólo cobra algo de vida su imagen cuando aparecen los primeros libros sobre La Cristiada.</p>
<p><strong>¿Qué sabían, que no sabían?</strong></p>
<p>Mi abuela nos platicaba y nos daba su propia imagen de esos episodios. Además, existen alrededor de 22 cartas que mi abuelo le envió. Son cartas plenas de romanticismo, pero en las que también se reflejan los conflictos sociales y de conciencia que enfrenta Enrique Gorostieta, líder del movimiento cristero mexicano.</p>
<p><strong>¿Su capítulo final, como es?</strong></p>
<p>Al final el se siente traicionado, porque los acuerdos que enfriaron el conflicto fueron firmados por la iglesia, no por los Cristeros.</p>
<p><strong>¿Cómo se recuerda a los cristeros en México?</strong></p>
<p>Esa guerra puso en cuestión el asunto de la libertad de culto en México, la libertad de creencias, y hoy en día se puede observar con mucho interés todavía.</p>
<p><strong>La imagen de Tula aparece en la película como la de una mujer creyente, extremadamente católica, ¿Cómo era en realidad?</strong></p>
<p>“Yo nací en el 56, ella murió en el 84. De modo que pudo contarnos, a la familia entera, en torno a esa búsqueda de la libertad, el honor y la justicia. Ella sufrió mucho ese tiempo, porque tuvo que vivir escondida en con sus hijos”.</p>
<p>Eduardo Perez Gorostieta confía en que las investigaciones en torno a su abuelo sigan en marcha…</p>
<p>“Mi abuela, un día, tomó una decisión: no hablar más de esa guerra. Y lo cumplió”.</p>
<p><a href="http://ateneodelasideas.com/wp-content/uploads/2012/05/2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-443" title="2" src="http://ateneodelasideas.com/wp-content/uploads/2012/05/2-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
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		<title>Religión y Política, o más bien la Religión en la Política</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 17:23:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Cinthya Araiza “La religión es el opio de los pueblos…” K.Marx Sería lógico pensar que la religión y la política son asuntos totalmente distintos debido a la dimensión que ambas abarcan. Por un lado, a la religión le concierne la espiritualidad y el alma del hombre, y por el otro, la política es una ciencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Cinthya Araiza</p>
<p>“<em>La religión es el opio de los pueblos…” K.Marx</em></p>
<p>Sería lógico pensar que la religión y la política son asuntos totalmente distintos debido a la dimensión que ambas abarcan. Por un lado, a la religión le concierne la espiritualidad y el alma del hombre, y por el otro, la política es una <em>ciencia</em> a la cual se le atribuye las cuestiones meramente terrenales tales como: el quehacer de los dirigentes y representantes de un país, la ambición material y el servicio social para el bien común de la sociedad.  Sin embargo, tanto la religión como la política sí llegan a coincidir en varios aspectos y llegan a ser muy parecidas. Ambas instituciones, dependen del funcionamiento burocrático, además al interior de ambas, existe una gran variedad de ideologías que <em>desafortunadamente</em> difieren y pelean por ser acreedores tanto del poder divino, como del poder material respectivamente.</p>
<p>La poderosa fuerza conservadora de la Iglesia (hablando de la católica), es para muchos la mejor aliada del poder político, sobre todo en los Estados católicos. En México, el estado liberal presidido por Benito Juárez en 1867, declara que nuestro país fue establecido como <em>Estado laico</em>, que no mantenía relaciones jurídicas con la Iglesia católica de México ni mucho menos relaciones diplomáticas con la Santa Sede en Roma, contemplando a ambas como <em>enemigas</em> del Estado liberal. Era evidente que la razón por la que la separación completa entre ambos poderes, fue simplemente para asegurar la independencia del país con respecto a la influencia de los clérigos, sobre todo en la educación.</p>
<p>Se cree que el  catolicismo, -<em>religión que la  gran mayoría de los mexicanos practicamos</em>-  guarda una relación estrecha (aunque algo perversa) con la política debido a su comportamiento. Muchos escépticos dan por hecho esta relación y concluyen que la línea entre lo espiritual y lo terrenal se ha ido borrando, al grado de inferir que ambas van de la mano y no sólo eso, sino que también se <em>mezclan.</em> <em> </em></p>
<p>La religión desde un punto de vista de <em>análisis crítico</em> se ha convertido en una especie de <em>tabú </em>en nuestro entorno, sobre todo en la política. Hoy por hoy, cuestionarla ó atacarla sería prácticamente inútil e ilógico. Fue <em>Nicolás Maquiavelo</em>, uno de los más grandes críticos de la religión, quien cuestionara el poder del Papa y de la misma religión como fuente legítima de organización política en una sociedad de hombres. Esta crítica queda plasmada en su obra <em>“El Príncipe”</em> en donde expone que <em>“el poder político no viene de Dios, sino de la sociedad, es decir de la gente”,</em> haciendo a un lado a la Iglesia y cediéndole la autoridad legítima al poder político (en este caso un Rey), razón por las que fuera excomulgado. Para <em>Max Weber</em>, el sentido carismático atribuido a un líder ó jefe, depende mucho de sus seguidores, más que de las cualidades del mismo líder, desvirtuando así al Papa, pues son los miles de fieles <em>guiados por la fe quienes le atribuyen la virtud de que el Papa es el representante de Cristo en la tierra</em>. Para Weber, el Papa en turno juega el papel jefe de un Estado (el Vaticano) que lleva consigo una burocracia eclesial haciendo pues una comparación entre ambas religión y política.</p>
<p>Desde la época del Renacimiento la crítica a la religión se hace presente en obras de pensadores y filósofos, muchos de ellos perseguidos y excomulgados por la misma Iglesia. El proceso de lucha entre la razón y la fe, entre la ley del hombre y la de Dios, entre el derecho positivo y el derecho natural, culminó con la <em>Revolución Francesa</em>, instaurando así por primera vez, el Estado laico y democrático. Sin duda alguna, este suceso histórico marcó el comienzo de una nueva era, en donde la política intentó separarse por completo de la religión. Sin embargo, para muchos, el <em>divorcio </em>de dicho <em>matrimonio</em> no ha llegado a consumarse. Probablemente los autores del Renacimiento tenían razón en que los problemas que vivimos en la actualidad no corresponden a la religión, ya que se trata de cuestiones materiales, producidos por el hombre. Es válido que se recurra a la fe para apoyarse espiritualmente, pero, la solución no recae en la religión, sino en el terreno de la política, en donde el hombre es el autor y actor principal.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>3 consecuencias del fanatismo religioso</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 17:23:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Milton Mata. Aquí 3 de las que en mi opinión son consecuencias del fanatismo religioso: Oposición o desprecio hacia la Ciencia&#8230; Me considero un hombre apasionado por la Ciencia, ya que para mí la Ciencia es una de las mejores cosas que existen, por lo cual me resulta grato compartir con otros lo que he [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Milton Mata.</p>
<p>Aquí 3 de las que en mi opinión son consecuencias del fanatismo religioso:</p>
<p>Oposición o desprecio hacia la Ciencia&#8230;</p>
<p>Me considero un hombre apasionado por la Ciencia, ya que para mí la Ciencia es una de las mejores cosas que existen, por lo cual me resulta grato compartir con otros lo que he aprendido, por esta razón en el transcurso de mi vida en incontables ocasiones me he topado con “fanáticos religiosos”, algunos de estos encuentros han resultado ser molestos para mí, ya que en más de una ocasión alguno de estos “fanáticos religiosos” ha proferido contra mí persona todo tipo de insultos, por ejemplo, uno de los que más recuerdo es cuando en cierta ocasión me llamaron “siervo de satanás”, ya que dicha persona alegaba que la Ciencia es “cosa del diablo” y que como yo hablo siempre de Ciencia (es cierto) eso me convertía en alguien malo; pero que idea tan absurda e irracional es ésta.</p>
<p>Pérdida de la libertad personal&#8230;</p>
<p>Muchos “fanáticos religiosos” permiten que en la religión que profesan les sean prohibidas algunas cosas, con lo cual pierden su libertad, por ejemplo, algunas religiones prohíben ciertas maneras de vestirse o arreglarse por parte de hombres o mujeres (según sea el caso), ya que se considera que esto resulta ser algo inmoral o indecente; esto me parece algo absurdo, ya que considero que tanto la calidad o integridad moral así como la decencia de una persona va más allá de su manera de vestirse o arreglarse, a fin de cuentas la ropa es sólo átomos. Quizá el tema del arreglo personal pueda parecer algo trivial, pero las restricciones de parte de ciertas religiones atentan contra diversos aspectos de la vida personal, por ejemplo, muchos “fanáticos religiosos” permiten que se les prohíba cierta manera de pensar o de actuar en su vida, con lo cual, reitero, pierden una de las cosas más valiosas que posee un ser humano, “la libertad”.</p>
<p>Pérdida de la capacidad de pensar o razonar por sí mismo&#8230;</p>
<p>Muchos “fanáticos religiosos” aceptan ciegamente todas las imposiciones ideológicas que su religión les impone, esto lo hacen sin siquiera detenerse un poco a pensar o razonar en si las “ideas o enseñanzas” que están aprendiendo son buenas o malas para ellos mismos, con lo cual están perdiendo su capacidad crítica, en pocas palabras su capacidad de discernimiento de las cosas.</p>
<p>“Reflexiona: ¡Vas a vivir tu vida como otros quieren que la vivas o serás libre!”</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>#otranarrativa: La organización social para combatir la desigualdad (En 4 escenas y un… ¿Final?)</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 17:03:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudad y Urbanismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Indira Kempis Escena 1 Es sábado por la madrugada. El silencio cabe en los bolsillos rotos porque la noche no alcanza para las letras. Algo interrumpe mi insomnio. Son tweets que transitan por este espacio público virtual, ¿estoy leyendo bien? El título lo dice y mis pupilas saltan sobre cada letra del texto: suicidios ráramuris [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Indira Kempis</p>
<p><strong>Escena 1</strong></p>
<p>Es sábado por la madrugada. El silencio cabe en los bolsillos rotos porque la noche no alcanza para las letras. Algo interrumpe mi insomnio. Son tweets que transitan por este espacio público virtual, ¿estoy leyendo bien? El título lo dice y mis pupilas saltan sobre cada letra del texto: suicidios ráramuris por hambruna. Un trago al té para comenzar a buscar en Internet.</p>
<p>Sin información que pueda confirmarse a esas horas, quisiera dormir, pero no dejo de preguntarme cuál es el propósito del video, ¿qué necesidad tendría alguien de hacer tales afirmaciones? Regreso a Google para descubrir que hay notas que se expresan de la Tarahumara como uno de los mejores lugares turísticos de nuestro país para visitar, pero también que es el reflejo del abandono del Estado con indígenas que ni siquiera aparecen en las estadísticas.<span id="more-409"></span></p>
<p>Se interrumpen las ganas de cerrar los ojos. De inmediato, le escribo por mensaje directo a uno de mis mejores amigos que sé que se encuentra despierto porque está copiando y pegando la misma información que obtengo. Insisto que tenemos que organizarnos. Observo que se están gestando las voces en el Distrito Federal que desean llevar la batuta del acopio. Él me comenta que es mejor esperar no sólo para corroborar los datos, también la respuesta de la Cruz Roja Mexicana.</p>
<p><em>¿Has sentido un impulso que hace que nada de lo que se te ponga enfrente te detenga?</em> Esa penumbra me hacía pensar que independientemente que hubiera suicidios colectivos o no, la ola de calor pronosticada para los próximos meses incrementará la sequía y pondrá en grave riesgo a cualquier persona, más en las condiciones de pobreza como en las que se encuentran los indígenas rarámuris.</p>
<p><em>¿Has estado alguna vez en la Sierra Tarahumara?</em> Nunca. Comencé una búsqueda de fotos. Mi admiración incrementaba conforme hacía clic en un paisaje tras el otro. Deseos de volar para conocer los colores de su vestimenta fundidos con el desierto chihuahuense. Empatía al revisar las notas de periódico que no eran de ese día, sino de años anteriores con la misma radiografía: indígenas sin oportunidades.</p>
<p>No lo pensé más. A las 3 de la mañana de ese domingo comencé a generar información que de por sí se estaba compartiendo en la red respecto al tema. La convocatoria al acopio se hizo por la mañana. Esta vez no acudí a ninguno de los grupos en los que participo porque imaginé que la tarea sería sencilla y que la publicada en redes sociales sería suficiente para atraer a la gente que gustara hacer algo con su generosidad.</p>
<p><em>¿Habías participado en un acopio antes?</em> Juntando cosas, en algún momento, pero no involucrada en la logística o en un equipo de administración. Era mi primera vez. Sabía que llegaría gente, la que ha comenzado a apropiarse de la Explanada de los Héroes como una plaza ciudadana. Acudirían a la convocatoria, juntaríamos unos cuantos kilos de arroz que pondríamos en cajas de cartón directo a alguna empresa de envíos. Ese era el imaginario compartido. La mañana no dejaba tiempo para pensar algo menos. Después de horas en que la eternidad se materializó a la espera de una nueva credencial del Instituto Federal Electoral. María y yo, corrimos, sin haber comido justo a las 3:30 de la tarde.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Escena 2</strong></p>
<p>Las condiciones macroeconómicas de los últimos años han dado por sentado por nuestra desigualdad y escasas oportunidades de crecimiento. Uno de los dilemas más recientes, tiene que ver con las estrategias para combatir la pobreza desde el respeto a sus entornos y la preservación del medio ambiente. El debate poco se ha abordado desde ahí: tener programas gubernamentales y proyectos productivos financiados por alianzas público-privadas que permitan la creación de modelos en donde nos enfoquemos en el desarrollo humano sustentable de los habitantes y no únicamente en el nivel de sus ingresos (siendo ésta una variable más a la fórmula)…</p>
<p>Pienso en todo esto mientras caminamos hacia la Explanada. El grupo de @indignadosNL e integrantes del @contingentemty ya están ahí con los primeros kilos de arroz. Organizarnos parece sencillo, basta con mover algunas de las cartulinas, colocar en la estatua nuestras mochilas, acomodar lo que han traído (me percato que no sólo no hemos comido, sino que tampoco compramos nuestras bolsas de víveres).</p>
<p>Un señor se acerca enojado sin soltar los cobertores a los que todavía no les quita la etiqueta. Son nuevos, el radio suena. Quien lo acompaña no quiere soltar las más de 4 bolsas de plástico. Mis compañeros nerviosos me dicen que está preguntando por si hay una institución detrás de nosotros. Tengo que decirle con franqueza. Estamos gestionando con la Cruz Roja Mexicana. No se conforma. Es la primera ocasión que siento la tensión en el cuello porque no tengo nada más que decir.  Ahí me doy cuenta que no hay instituciones alrededor nuestro. Sólo nosotros, así que tengo que aceptar determinante, viéndole a los ojos, sin afán de ofenderlo: “si usted me tiene confianza, déjeme las cosas, si no, por favor no lo haga”. Apareció en mi mente lo que acuñé como uno de los mayores aprendizajes del acopio: <em>Tejer redes de confianza</em>.</p>
<p>Porque en el valor de la confianza está el compromiso mutuo de que ambas partes somos responsables. Mayor la confianza, mayor la responsabilidad. Mayor la responsabilidad, mejores los resultados colectivos. En el poder del lenguaje están las claves de nuestra vida pública. En éste incorporamos lo que queremos hacer materia: Redes, confianza, objetivos, resultados, voluntarios, solidaridad, ciudad, empatía. Una lista de palabras que se aprenden y se aprehenden sobre la marcha sin conocer con profundidad lo que después se desató: información sobre la falta de atención de los gobiernos en todos los niveles a estos grupos vulnerables. Nada nuevo, pero oportuno para colocar los argumentos en su justa dimensión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Escena 3</strong></p>
<p>Faltan manos. Todavía no tenemos una hora cuando gente se acerca a depositar lo que ha podido comprar en el camino o sacar de la alacena. Una señora dice que llegó porque su hija que está en Alemania leyó la convocatoria en twitter. Familias completas preguntando si está bien lo que han recolectado. Los jóvenes que militan en los partidos que conocemos ayudándose junto a los que no tienen partido (y es más: dejarán la boleta electoral con votos nulos). Hombres y mujeres de todas las edades acomodando lo que ha dejado de ser minutos atrás 5 bolsas de arroz.</p>
<p>Camino a la heladería donde María me espera porque, aunque suene a rima, tampoco hemos comido. Me detengo en el carro de hot dogs. El señor me parece simpático desde que lo conozco, su conversación gira alrededor de sus pequeñas ventas. Trabajó muchos años en Estados Unidos en un centro comunitario cocinando. Llegó aquí y “saca para la comida” vendiendo lo mismo: comida. Sin comercial publicitario, el señor se ha ganado fama de ser buen cocinero. Él, a pesar de su condición vulnerable, te recibe con una sonrisa.</p>
<p>Repaso las necesidades humanas según la pirámide de Maslow. De las primarias, básicas, fisiológicas: comer, ¡vaya significado que adquiere en tiempos de crisis ese verbo! Entonces, recuerdo las historias que cuenta mi madre sobre mi infancia: “a veces no teníamos ni para comer”, valoro cada bocado. Deglute, disfruta, acércate a los olores de las cebollas asadas que engullen mi nariz. Tampoco es la mejor comida, pero es lo que hay. Tampoco es la mejor comida, pero tienes. Tampoco el problema se va a arreglar, pero come.</p>
<p>Cuando salimos del lugar, supongo que eso que estoy viendo no cabrá en el carro de María. El acopio que crece con celeridad. La noche nos alcanza con las luminarias que deben ser encendidas por el personal del Palacio de Gobierno, entre pocas personas. A algunos se les ocurre que lo mejor es colocarnos junto a la calle Zaragoza. Lanzamos por Twitter una nueva modalidad en la entrega apelando a la falta de estacionamientos cercanos y gratuitos: algo que se parece al <em>drive thru</em> sólo que no se vende ni se compra: se comparten víveres. Necesitamos un “diablito”. No tardo en escribir un tweet. A los 15 minutos está ahí con una chica que no tiene reparo en decir que podemos tenerlo hasta que lo desocupemos. De nuevo:<em> confianza</em>.</p>
<p>Somos aproximadamente 20 personas las que nos quedamos al final en la Explanada. Ha sido una tarde exhaustiva y organizar la partida supone un reto. El carro de María ha quedado chico. Ricardo ofrece su camioneta. Conseguimos prestada por teléfono la estaquita de Gabriel. José está presto a subir cosas a su vehículo. Cordelia y Claudia se suman. La caravana comienza desde trasladar las cosas que todavía están al centro de la Explanada.</p>
<p>Una llamada a Omar de parte de Diana Martínez, respondiendo a la pregunta insistente de Jorge Castillo y mía de si no hay problema que CreeSer pueda tener momentáneamente el acopio en lo que conseguimos otro lugar, una vez que ella ha pensado que su lugar de trabajo puede ser la mejor opción. Estamos camino a CreeSer. Está en medio de un parque. Siento alivio de no haber llegado a una bodega fría y gris. Sino a ese hermoso parque que parecía refugio de nuestros sueños de niños. Apoyemos para que haya más mexicanos sin violencia, se lee en la entrada. La violencia de una administración pública ineficiente y su sociedad solapadora. También matamos sin armas.</p>
<p>… Somos 10, pero en la mano cadena no se siente. Cuando terminamos de acomodar, Ricardo, quien tiene experiencia en cálculos se atreve a decir que  hemos reunido 2 toneladas. No dejo de sorprenderme, pensé que mandaríamos sólo 2 cajas en avión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Escena 4</strong></p>
<p>Al día siguiente la ola informativa remite a diferentes medios de comunicación tanto locales como nacionales para hacer la nota. Ana Gabriela, a quien después identificaría como locutora de radio, me busca insistentemente para provocar la difusión en su espacio. Josué Becerra, conductor de noticias, hace un enlace al día siguiente. Entre todos los que están documentando, tanto periodistas como fotógrafos, no podemos dejar de maravillarnos con lo que está pasando. A la convocatoria se suma el Arquitecto Benavides y, entonces, el tono adquiere uno de emergencia, <em>¿alguna institución los respalda?</em> En toda esa semana tuvimos desde las instalaciones de CreeSer que fueron nuestro hogar en el día y hasta por la noche. De Ervey Cuéllar y Alfonso Verde del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado para agilizar los trámites de circulación vial, así como de la administración municipal para la seguridad nocturna. Además de estos apoyos específicos <em>no hubo alguna intervención mayor</em>. La Cruz Roja Mexicana, después de varios días, dio a conocer un número de cuenta.</p>
<p>En el transcurso de esa semana se dieron cita más de 300 voluntarios. Algunos contando experiencias de no haber participado en algo similar.  La voluntad de los habitantes de la ciudad se mostró en casos como el señor que llegó en ruta desde San Bernabé sólo para dejar su aportación, las jóvenes que fueron de casa en casa en su barrio para que la colecta fuera mayor o las personas que se preocuparon por nuestro bienestar físico al llevarnos comida para los voluntarios. La expresión de la solidaridad en <em>microacciones</em> que se vuelven valiosas o cobran sentido una vez que entendemos que la empatía <em>no tiene un valor monetario, sino un valor público</em> que permite ponernos en el lugar de aquellos que padecen los problemas estructurales de un país sin respuestas para los que no sólo son pobres, sino la misma gente los atrinchera como “jodidos”.</p>
<p>Nadie nos creería que convivimos con la autoridad policial como lo hicimos. Contemos de una noche en el parque platicando sobre sus duras experiencias nocturnas. Me acerco al elemento que nos han asignado para decirle que le agradezco que esté ahí. Su respuesta entre suspiros me hace pensar que en realidad ese policía es el que agradece que esté ahí. Mi amigo José Miguel, también lo entiende así y le dice: “esta noche estamos en tregua”. Una tregua para saber que sólo teníamos nuestros cuerpos para  cuidar de la seguridad propia y la de las cosas que estamos recolectando, entre todos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La actitud de cada de uno de los que se sumaron a este <em>llamado a la acción</em> era de una expectativa segura sobre lo que estábamos haciendo. Sabíamos que teníamos un objetivo trazado, juntamos experiencias en lo que cada quien tiene habilidades e intentamos resolver conflictos o suplir necesidades sobre la marcha. Definimos que nuestro alcance era únicamente la respuesta colectiva ante una emergencia, decidimos que sería entregada a la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos A.C. (<a href="http://www.cosyddhac.com/">http://www.cosyddhac.com/</a>) presidida por Javier Ávila, a quienes les avala el trabajo de años en la Sierra Tarahumara. Nos pusimos el plazo de una semana, hasta el domingo, para hacer el banderazo de salida de los dos tráileres que, finalmente, se llenaron.</p>
<p><em>¿Qué crees que debamos hacer?</em> Era la pregunta constante tanto de los medios de comunicación como en los espacios públicos virtuales. Hasta el momento, insisto que <em>si no se realizan cambios estructurales que promuevan la generación de oportunidades (más allá de los empleos formales), estimulando inversiones en proyectos productivos creativos que respeten las costumbres y los entornos, entonces esto es como una aspirina al cáncer</em>. Puede aliviar momentáneamente, pero seguirá consumiendo al cuerpo. Sin embargo, en una ciudad como Monterrey, hablar de un acopio espontáneo exitoso en una ciudad a la que la muerte la acecha, no es tarea fácil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La esperanza y el regio: ¿Final?</strong></p>
<p>Un buen amigo me dice que en la ciudad es fácil hacer un acopio porque para la gente de Monterrey es sencillo ir comprar, dejar la mercancía, limpiarse de toda “culpa” y seguir con la cotidianidad antes de involucrarse más allá del ticket de compra. Algo de razón debe tener su argumento que recibimos hasta una crema de afeitar de prestigiada marca o una videocasetera en desuso. Parece que hay personas que tampoco asumen su responsabilidad sobre una situación de emergencia de manera estratégica-consciente. Es evidente que va en contra de sus costumbres, pero no todos reflexionamos que donar o contribuir debe ser con lo mejor que se tiene y no con lo que nos sobra.</p>
<p>Sin embargo, la ciudad, que de acuerdo con la primera y única Encuesta de Cultura Ciudadana con la que contamos -elaborada por Corpovisionarios por Colombia y la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León- nos describe una situación desalentadora en materia de participación ciudadana en la ciudad. Aproximadamente, según este estudio, en proporción casi 1 de cada diez participa en la vida pública. Eso significa que estamos en una situación grave de evasión tanto de nuestros intereses comunes como de la corresponsabilidad en los problemas que le atañen de la misma manera a la ciudadanía.</p>
<p>En una situación de crisis de inseguridad como la que vivimos, bajo el miedo que nos hace construir pequeñas jaulas en cada uno de nosotros, en un ambiente donde no podemos confiar, este ejercicio de acopio iniciado de manera espontánea y enfocado en resultados concretos con la colaboración de la sociedad civil regiomontana fue una muestra-botón que todavía podemos  otorgar el beneficio de la duda a una ciudad que puede enseñar que sus <em>signos vitales siguen alertas ante la tragedia humana</em>.</p>
<p>Se originó, sin pretenderlo, una organización social de autogestión que apeló a las acciones de los demás y las propias, en la que se utilizaron, además, nuevas herramientas de comunicación que permitieron el enlace, pero ante todo la retroalimentación,  de principio a fin entre los ciudadanos participantes en el acopio. En las instalaciones de CreeSer se construyó una “ciudad” pequeña en donde los <em>votos de confianza en estas redes de compromiso permanecieron ante el conflicto que representa la inexperiencia, la reacción ante lo inesperado y la falta de voluntad de las autoridades en su solución. </em></p>
<p>Algunos de los testimonios y la documentación se encuentran en el sitio: <a href="http://acopiomtytarahumara.blogspot.com/">http://acopiomtytarahumara.blogspot.com/</a> (en el que voluntarios colaboraron también para la realización del blog). La esperanza y el regio, como llamamos a los tráileres apelando a lo que queremos como ciudad no sólo se fue con más de 40 toneladas, sino con historias de vida pública que en su conjunto terminaron en el desenlace que nos propusimos: llegar con la ayuda a las zonas afectas.</p>
<p>Debemos evaluar las acciones emprendidas como ciudadanos ante la ausencia de respuesta por parte de las autoridades correspondientes. Más allá: asumir un papel activo en la incidencia pública que exija rendición de cuentas sobre los programas gubernamentales de apoyo a los más vulnerables. No minimicemos nuestras capacidades en el combate a la desigualdad sólo porque no somos los tomadores de decisión. Estos pequeños ejemplos son “caballos de troya” que arden para mínimo hacer agenda pública. De hecho, en Nuevo León, a raíz de la cobertura en la agenda ciudadana y de medios de comunicación, se destapó la crisis de sequía que tenemos en nuestro estado.</p>
<p>No podemos irnos a la cama sabiendo que hay gente en nuestro país que ni siquiera puede cubrir una necesidad básica. Esa de saborear un buen plato de frijoles, la fruta favorita, nuestras tortillas. Porque más allá de probar alimentos, asumamos que esa brecha de la pobreza y la desigualdad no deberíamos dejarla crecer si realmente nos preocupa la seguridad, reconozcamos que son constantes en la fórmula. Si no atendemos estos problemas, padeceremos otros en el corto plazo. Pertenezcamos o no a grupos indígenas, aunque por supuesto éstos han sido afectados desde la historia, sin reconocerles si quiera el valor histórico y cultural que representa. Es en la adversidad, así como sucedió en el terremoto del 85 (parte aguas de la historia de la sociedad civil mexicana), cuando <strong>nos necesitamos y necesitamos #otranarrativa de país</strong>.</p>
<p>No hay final, favor de inventar uno que el trabajo va para largo.</p>
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		<title>Algo se pudre en Dinamarca</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 16:52:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Gabriel Contreras Dinero rápido, muerte lenta Cuando amanecía el Siglo XXI, muchos fuimos los que nos tomamos el tiempo para dar el grito de alarma. Nos sonaba a materia de escándalo, por ejemplo, el alegato de Viviane Forrester en relación con el neoliberalismo tal y como lo expresaba en su libro Una extraña dictadura. Antes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Gabriel Contreras</p>
<p><strong>Dinero rápido, muerte lenta </strong></p>
<p>Cuando amanecía el Siglo XXI, muchos fuimos los que nos tomamos el tiempo para dar el grito de alarma. Nos sonaba a materia de escándalo, por ejemplo, el alegato de Viviane Forrester en relación con el neoliberalismo tal y como lo expresaba en su libro Una extraña dictadura.</p>
<p>Antes, la misma periodista francesa había asentado un tremendo golpe editorial a través de El horror económico, poniendo sobre la mesa un paisaje terrible, monstruoso y al mismo tiempo, al parecer, imparable.</p>
<p>En sus dos libros, ambos carentes de lo que suelen llamarse datos duros, o sea faltos de barras, quesos, comparativos y en general datos estadísticos, Forrester, aunque heterodoxa, ejerce una observación panorámica del funcionamiento de la economía global tal y como se apunta al arranque del Siglo XXI.<span id="more-403"></span></p>
<p>Forrester, en efecto, no cumple con los protocolos científicos de la economía contemporánea, pero eso tampoco le importa demasiado cuando vendió 350 mil ejemplares de El horror económico sólo en Francia.</p>
<p>Puntual y ajena a los análisis de tinte académico, Forrester estableció el dibujo de una globalidad depredadora, empeñada en conquistar nuevas y suntuosas ganancias sobre la base de los despidos masivos, la aplicación de las nuevas tecnologías a destajo, y el desplazamiento de su poderío desde el ámbito industrial hacia los terrenos de la bolsa, la banca digitalizada y el manejo de nuevos esquemas especulativos.</p>
<p>Sin embargo, algo asomaba detrás y debajo de los alegatos de Forrester, un signo que compete no solamente a los terrenos de la economía global, su boom y sus crisis, sino que nos hace mirar hacia nuestra historia económica particular en términos panorámicos. Esto es el factor desigualdad.</p>
<p>Así, en una pregunta elemental y breve, queremos asomarnos aquí, apenas de manera un tanto tosca y elemental, al factor desigualdad social tal y como se vive hoy en México.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El irresistible ascenso de Carlos Slim</strong></p>
<p>El ingrediente actualidad nos es dado, desde hace ya buen tiempo, por las páginas de los periódicos y las revistas. La vida está en la caratula. Ahí, como material en bruto, se nos entrega un retrato del momento.</p>
<p>Así, podemos ver a un Carlos Slim sonriente durante la inauguración del Museo Suomaya, un espacio museístico en el que despliega y seguirá desplegando parte de su riqueza personal en materia de objetos artísticos. Hombre rico igual a… buen gusto.</p>
<p>Sin grandes aspavientos, nos ofrece Slim, en su museo, la promesa de que la desigualdad económica está garantizada. Por un lado, es él mismo quien tiene la riqueza y por tanto la exhibe, y por el otro, somos nosotros los que acudimos a verla, para admirarla, comentarla y, tal vez envidiarla. Es decir, el Museo Sumaya es no solamente un museo de arte. Es también un templo, un homenaje supremo a la desigualdad.</p>
<p>Pero lo importante en realidad no es tanto que Slim exhiba o no su riqueza de dimensiones mundiales, sino el hecho de que ésta se ha incrementado de manera sustancial en los últimos días, colocándolo dos veces ya en el top ten del dinero según los datos de la revista Forbes.</p>
<p>La fortuna calculable de Carlos Slim pasó de 20.5 mil millones de dólares a 74 mil millones en forma vertiginosa, a través de movimientos atribuibles no solamente a sus negocios de comunicación, inmuebles y de minería, sino especialmente en relación con el manejo de capital en la Bolsa, que es ahora, en los últimos años, la forma más veloz de generar ganancias independientemente de la base industrial que soporte esos ingresos.</p>
<p>Para averiguar un poco más al respecto, acudimos a José Martínez Mendoza, biógrafo de Carlos Slim.</p>
<p>En entrevista directa, el célebre periodista nos explica que Slim cuenta con un gran olfato para detectar empresas en proceso de decadencia, empresas a las cuales inyecta inversión, resucita y convierte, como una especie de Midas, en maquinarias funcionales y competentes.</p>
<p>Martínez Mendoza no aborda en momento en su biografía publicada por Océano, ni en esta entrevista, la coyuntura que permite a Slim dotarse de una fortuna personal tan aplastante, al tiempo en que recorre un país plagado por una población de simples plebeyos, que se abisma, o se ha despeñado de plano, en una miseria socialmente compartida.</p>
<p>Pero tampoco es muy importante si Martínez nos da explicaciones o no, sino el hecho mismo de que la fortuna de Slim haya sido catapultada por esos factores sobre los que Forrester insistía en sus visiones económicas del nuevo siglo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tortilla con chile</strong></p>
<p>En el 2004, podíamos leer en las páginas del diario español El Pais, una descripción  turística y colorida del encuentro de una periodista con los escenarios de la Sierra Tarahumara.</p>
<p>En ese momento, la reportera apuntaba la frase: “Que padre es la Sierra Madre”, para adentrarnos poco a poco en un recorrido en tren, el famoso Chepe, plagado de indómitos paisajes, montañas plagadas de belleza, y un derroche de luz y color.</p>
<p>La reportera nos habla de la afición a correr que tienen los tarahumaras, redacta como sonriendo, y no se detiene al elogiar lo mismo esas cascadas, esos raros deportes.</p>
<p>Al final de la nota, como mera cola del texto, la reportera nos dice… unas niñas, cerca de los rieles, están por ahí… vendiendo sus artesanías. Solo le faltó apuntar… Que lindas.</p>
<p>Años más tarde, los medios mexicanos se unieron al describir la vida en la Sierra Tarahumara como un verdadero tormento. En medios como La crónica de hoy, La Jornada, El Economista, y los noticieros de Imagen y Televisa todos al mismo tiempo, se trazaba un perfil brutal de la vida social en la Sierra Tarahumara.</p>
<p>La vida cotidiana de los raramuris consiste en una economía del hambre en la que los pollos y los marranos viven en casa, pero como mascotas, no ya como alimento, en tanto que el sustento diario consiste básicamente en tortilla con chile porque, según lo explican los habitantes en videos ampliamente documentados por Televisa, no hay frijol para sembrar, ni maíz, ni nada… Todo ha sido consumido por la sequia o por las heladas.</p>
<p>El padre José Ávila, entrevistado por el equipo de Denisse Merker, atribuye la mayor parte de las muertes recientes en la Sierra Tarahumara a la pobreza alimentaria. Las habitantes de esos pueblos rematan diciendo que… no tenemos que comer, el marido se va a las pizcas de manzana a Cuauhtémoc, por eso vivimos de pedir fiado.</p>
<p>Mientras tanto, en los mismos documentos en video, se da a conocer que, en los días de ascenso de la campaña panista a la Presidencia de la Republica, la población tarahumara recibió numerosas promesas en relación con el programa Oportunidades, dirigido por la Secretaria de Desarrollo Social, y llegado el momento se les otorgó un apoyo consistente en 500 pesos mensuales por familia, apoyo que les fue retirado repentinamente, para no regresar.</p>
<p><strong>Mátenme porque me muero</strong></p>
<p>Pero nada es suficiente. La tragedia en la zona Tarahumara parece no tener límites. El pasado 15 de enero se reporto la incidencia de numerosos suicidios a causa del hambre en la Sierra de los raramuris. Los factores a los que se atribuye este hecho son la sumatoria de la sequia, el frio, la presencia del delito organizado, y la falta de ayuda social, es decir la falta de apoyo gubernamental.</p>
<p>Según declara Ramón Gardea a Excélsior, hombres y mujeres se tiraban de los barrancos con miras a morir lo mas pronto posible, dato que vendría a ser subrayado por Jesús Quiñones, secretario del ayuntamiento de Carichi.</p>
<p><strong>Cosa de siglos</strong></p>
<p>La desigualdad social en nuestro país no es cosa de este momento, sino cosa de siglos, así nos lo deja ver Carlos Tello en su monumental estudio Sobre la desigualdad en México, publicado por la UNAM.</p>
<p>En su revisión del problema de la desigualdad en materia de ingresos distribución de la riqueza y registro de oportunidades, Carlos Tello nos muestra que la desigualdad esta presente en territorio mexicano desde antes de la Conquista, y que en lugar de desterrarse este factor económico y social lo único que ha hecho es cambiar de rostro.</p>
<p>Para Tello, la desigualdad estaba ahí antes de la llegada de Hernán Cortés, materializada en la existencia de nobles y plebeyos, cuyo puntual pago de tributo se complementaba con el ejercicio rotundo de un poderío de carácter imperial, que impedía soñar con un cambio de estatus o de papel en la sociedad.</p>
<p>A la llegada de las fuerzas españolas, la desigualdad se impuso plenamente en la Nueva España, generando una especie de nuevo poderío, en el que los blancos y españoles llevaban la mejor parte, dejando para la indiada el trabajo pesado y las peores ganancias.</p>
<p>Los años que conducen al proceso de Independencia son de una aguda crisis económica que da lugar posteriormente a un aparente repunte, la perdida de gran parte del territorio y la conformación del gobierno de Porfirio Díaz, fuertemente racista y empeñado en la modernización a como diera lugar.</p>
<p>La Revolución Mexicana ocupa un lugar importante dentro de la historia de la desigualdad en México, ya que, en la idea de establecer un gobierno comandado por campesinos, llega a estructurar las clases sociales en el país de una manera inusitada y distinta, generando un nuevo rostro de la desigualdad, ya que tras el llamado triunfo de la Revolución se establece un nuevo mapa de las clases sociales en el que aparece la clase alta urbana, la clase media, la clase baja rural, y otros estratos antes impensables en nuestra sociedad.</p>
<p>Entre 1940 y 1982, la economía mexicana, según Tello, vive una nueva oportunidad de fortalecimiento y expansión, lo cual se traduce en un perfil de armonía política, que se enmarca a su vez en una nueva página en materia de bienestar social y equilibrio de la vida cotidiana.</p>
<p>Entre 1982 y el nuevo siglo, México vive una nueva etapa a la que muchos llaman transición, oportunidad que puede ser observada como una puerta venturosa, pero que registra un derrumbe de programas de desarrollo social a la vez que la caída de una visión institucional atenta a los pobres en general y los que viven en situación de extrema pobreza.</p>
<p>De esta manera, más allá del excelente retrato que nos ofrece Carlos Tello, hoy precisamente en tiempos de relevo electoral, vemos un México ferozmente dividido, en el que conviven una decena de hombres avasallados por la riqueza personal, y muchos otros pobladores que van a tirarse al barranco –metáfora o no- a causa del hambre.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La desigualdad, prima hermana de la pobreza.</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 16:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[Rodrigo Soto No hace falta ser un genio para darse cuenta de la desigualdad en que vivimos, no solamente en el país, sino en el mundo. Desde que tomamos conciencia de nuestra existencia, así como de nuestras necesidades para la supervivencia, pudimos entonces extrapolar lo que nuestros semejantes requieren, también para sobrevivir, con el objetivo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Rodrigo Soto</p>
<p>No hace falta ser un genio para darse cuenta de la desigualdad en que vivimos, no solamente en el país, sino en el mundo. Desde que tomamos conciencia de nuestra existencia, así como de nuestras necesidades para la supervivencia, pudimos entonces extrapolar lo que nuestros semejantes requieren, también para sobrevivir, con el objetivo de crear igualdad entre todos los seres humanos y acercarnos a lo que podría semejarse a una Utopía. Pero los recientes estudios económicos y sociales, nos muestran que más que lograr crear una Utopía nos hemos acercado a una Distopía, como lo dice el Foro Económico Mundial en su reporte 2012 de riesgos globales, o antiutopia, que es “es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal”, según nos dice Wikipedia.<span id="more-406"></span></p>
<p>Analizando un poco acerca del Reporte de Riesgos Globales 2012 del WEF (World Economic Forum), que es una encuesta realizada a 469 expertos de la industria, el gobierno, la academia y sociedad civil,  para examinar 50 riesgos en 5 diferentes características, según lo describe el mismo reporte dentro de su sitio de internet y que se mencionan 3 casos que se interconectan con los riesgos globales. Tenemos que el primer caso es denominado: “semillas de distopía” que es lo contrario a la utopía, esto a razón de que en muchas partes del orbe se han detectado riesgos fiscales, demográficos y sociales que alimentan esa distopía para gran parte de la humanidad. Para los analistas del foro, está claro que muchos jóvenes van a tener que lidiar con altas tasas de desempleo, además de que los gobiernos se enfrentan a retiros masivos de personas, de las que tendrán que pagar una pensión para que puedan subsistir. Esta falta de empleo, así como la gran jubilación de individuos serán una fuerte carga para los gobiernos y motivo de protestas que atenten contra la estabilidad social y política. Derivado de todo esto se pone en riesgo la relación de seguridad que provee el estado hacia la sociedad y de lo que puede surgir entonces el proteccionismo, el populismo y el nacionalismo exacerbado, como lo describe el reporte comentado.</p>
<p>Continuando dentro del análisis, se remarca la preocupación de descontento civil de la población por verse sin empleo, sobre todo en los jóvenes, mismos que tendrán la dura carga de los pensionados y ante la falta de actividades productivas, pueden incorporarse a labores ilícitas, como hemos visto en México.</p>
<p>En otro punto es necesario considerar el reporte de la OCDE titulado: “Record inequality between rich and poor”, en donde se habla de que el ingreso de los más ricos ha ido en incremento, comparado con el ingreso de los más pobres, sobre todo en los países: Australia, Finlandia, Dinamarca, Inglaterra, Estados Unidos y México. Solamente en países como España, Francia y Portugal, la diferencia entre el ingreso de ricos y pobres se ha mantenido igual. Partiendo de todo esto, el ingreso promedio de los más ricos, dentro de la OCDE, comparado con el ingreso de los más pobres es 9 a 1. Analizando esa razón, dentro del video, se tiene que es de 6 a 1 en Noruega y Dinamarca; 10 a 1 en Japón, Italia, Corea del Sur e Inglaterra; 14 a 1 en Turquía, Israel y los Estados Unidos; pero lo increíble es que es 27 a 1 en México y Chile.</p>
<p>La desigualdad se puede medir con el coeficiente de Gini, que de acuerdo a Wikipedia: “El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno)”. Además, dice de igual forma Wikipedia: “El índice de Gini es el coeficiente de Gini expresado en porcentaje, y es igual al coeficiente de Gini multiplicado por 100”.</p>
<p>De acuerdo con información de la OCDE, del 15 de abril de 2011, tenemos que textualmente nos ofrecen lo siguiente: “Chile tiene el coeficiente Gini más alto entre los países de la OCDE, que es de 0.5, lo que significa la desigualdad más alta. En segundo lugar está México con un coeficiente de Gini de 0.48. Mientras la desigualdad creció en México desde mediados de los 80s hasta finales del 2000, Chile la ha reducido considerablemente. La República Checa, Suecia y Finlandia son los países de la OCDE en que más aumentó la desigualdad durante esta época. Sin embargo todavía pertenecen a los países con más igualdad en cuanto a la distribución del ingreso”.</p>
<p>“Aunque la pobreza relativa también disminuyó en Chile, todavía es muy alta. Sólo en Israel y México es mayor. Aproximadamente una de cada 5 personas es pobre en México y Chile, mientras el promedio de la OCDE es una de cada 10. Además el 38% de los chilenos reporta que le es difícil vivir de sus ingresos actuales, un porcentaje muy por encima de la media de la OCDE de 24%. Relacionado con la alta tasa de pobreza y la distribución inequitativa del ingreso es el nivel de confianza en las demás personas; el 87% de los chilenos y el 74% de los mexicanos sospechan de la gente. Con estas cifras ambos países se encuentran significativamente por arriba del promedio de la OCDE de 41%”.</p>
<p>Otro ejemplo interesante es el caso de Inglaterra, que con datos de Michael Förster publicados en el artículo en The Economist titulado: “A nation divided”, tenemos que el ingreso del 10% de los más ricos en ese país, ganan 12 veces más que el 10% de los más pobres. Además se nos dice que este fenómeno de disparidad se observa en países que son modelo social como Suecia, observando que la tendencia de la desigualdad se manifiesta aún en tiempos de bonanza económica.</p>
<p>De acuerdo a Förster, una de las razones por las que existe desigualdad en el ingreso entre ricos y pobres son los altos sueldos y bonos que perciben los más ricos. Otro punto que se argumenta es que no pagan tantos impuestos como deberían y aunque es cierto, pues en el artículo del Economist nos dice que efectivamente los más ricos pagan menos impuestos que en 1980, en Inglaterra, de todas formas desembolsan fuertes cantidades al erario. Por ejemplo, Paul Johnson del Instituto de Estudios Fiscales, señala que más de una cuarta parte de los impuestos que se recaudan en Inglaterra provienen del 1% más rico.</p>
<p>A mi parecer, se debe crear un organismo internacional que tenga facultades para auditar los sueldos de altos ejecutivos, así como el pago de sus bonos en relación a su verdadero desempeño y las buenas prácticas en el manejo de sus empresas, porque hemos visto como en algunas empresas dentro de la crisis de 2008 en los Estados Unidos, descrito en el documental “Inside Job”, hicieron grandes ganancias con indemnizaciones y bonos millonarios justo antes de quebrar sus corporaciones, teniendo como cómplices a sus juntas directivas, pues les permitieron salir impunes con su dinero. Todo con el fin de mantener transparencia en las operaciones empresariales a nivel internacional y en cada país en particular.</p>
<p>Por otra parte comprendo que ciertamente existe una diferencia en la tasa de procesamiento neuronal de cada persona, pero tampoco es correcto afirmar que todas las personas inteligentes son las de mayores ingresos, pues estoy seguro que si analizamos más a fondo a los más ricos de cada país, encontraremos que no todo son del grupo de personas más brillantes, aunque es cierto que aparecerá la inteligencia, pero la maquiavélica, la truculenta, la de la connivencia, el engaño social, etc.</p>
<p>Además en este tenor hay que considerar mi afirmación de que “por cada peso que gano, alguien deja de ganarlo”, en donde se aplica el razonamiento de que a pesar de que repartiéramos el ingreso en partes iguales a cada persona del planeta, tendríamos diversos posibles escenarios, pero consideremos para este caso solamente tres, en donde un grupo de personas gastaría todo el dinero y se quedaría pobre, otros individuos guardarían solamente el dinero abajo del colchón, pudiendo ser entonces tal vez clase media y un tercer grupo invertiría o lo pondría a generar más dinero en alguna empresa o inversión, quedando como clase alta.</p>
<p>Si bien es cierto que debemos considerar las capacidades y habilidades de cada uno de nosotros, mismas que son diferentes a las de los demás, y que debido a ellas aunado al razonamiento anterior de que por cada peso que gano, alguien deja de ganarlo, los seres humanos nos vamos separando en escalas sociales y económicas, también es cierta la afirmación del gran poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón en su poema Asonancias: “…nadie tendrá derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto”.</p>
<p>En este sentido es válida la pregunta de Roger Lowenstein, que dentro de su artículo publicado en Bloomberg Magazine, se titula: “Is Any CEO Worth $189,000 Per Hour?”. Lowenstein saca esto a colación de que los CEO de diversas empresas ganan mucho dinero cuando sus empresas están bien, pero también ellos ganan buen dinero cuando sus mismas compañías tienen bajo desempeño.</p>
<p>Dentro del mismo escrito de Lowenstein, se señala que Larry Ellison, CEO de Oracle, ha recibido alrededor de 60 millones de dólares en acciones de esa compañía, cada año desde el 2008. También se menciona el caso del CEO de Apple, que recibió en su primer año dirigiendo a esa empresa, la nada despreciable cantidad de 378 millones de dólares, sin saberse si será igual o peor en su desempeño como Steve Jobs, según dice Lowenstein.</p>
<p>De acuerdo a información de Steve Kaplan, profesor de negocios en Chicago, haciendo un análisis de los CEO medianos dentro de Standard &amp; Poor´s, la compensación promedio que recibieron fue en promedio de entre 5 a 8 millones de dólares. Derivado de todo esto, la propuesta que se relata en el artículo de Lowenstein, es que las compensaciones o bonos superiores a los 5 millones de dólares deben ser revisadas y aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos, a lo que yo agregaría que también se debe analizar el desempeño de la compañía, su transparencia en rendición de cuentas y que no existan burbujas que puedan reventar en cualquier momento, además de detener cualquier pago a la salida de cualquier CEO, siempre que supere los 5 millones de dólares, porque es común que salgan de sus compañías momentos antes de que la misma se apegue al “Chapter 11” de la quiebra y disfruten de sus no merecidas ganancias.</p>
<p>Lo anterior, muy bien descrito en el comentado documental de Inside Job, donde por ejemplo, se nos dice, que los cinco ejecutivos más altos de Lehman Brothers ganaron mil millones de dólares entre el 2000 y el 2007 y a pesar de que la firma quebró, a ellos no se les quitó su dinero. Otros que se mencionan son Angelo Mozillo, CEO de Countrywide ganó 470 millones de dólares entre 2003 y 2008. También se habla de Stan O´Neal, gerente general de Merrill Lynch, recibió 90 millones de dólares entre 2006 y 2007, posteriormente cuando hizo que su firma quebrara, la junta directiva le permitió quedarse con 161 millones de dólares de indemnización.</p>
<p>Hemos creado un mundo en donde no nos sorprende la pobreza y la desigualdad, en donde podemos ver en la misma acera a una persona manejando un coche que vale casi lo mismo que una casa, mientras otro hombre pide limosna o trata de obtener unos pesos por vendernos chicles, dulces, flores, entre otras cosas. Además desgraciadamente ese mundo funciona, a mi parecer, de la siguiente forma: “por cada peso que alguien gana, otro deja de ganarlo”.</p>
<p>Para finalizar, esperamos que la solución provenga tal vez de las reuniones que se llevaron a cabo en la montaña mágica, dentro del marco del Foro Económico Mundial o desde los gobiernos que busquen crear empleos, educar con calidad a las personas y reducir la brecha entre ricos, clase media y pobres, pero para que esto funcione se requiere compromiso de todos, de la sociedad, de los empresarios y de los gobiernos, aunado a una variable básica para que todo el engranaje de desaparecer o reducir la pobreza y desigualdad trabaje, me refiero a que “todos tienen que ceder y todos tienen que aportar”. Ceder en el sentido de la afirmación de: “por cada peso que gano, alguien deja de ganarlo” y aportar en nuestro círculo de influencia para ayudar a “pescar” a las personas y no darles el “pescado” en la boca.</p>
<p>En este sentido las empresas no deben permitir tanta diferencia en salarios entre la base y la cúspide de la pirámide, así como eliminar la corrupción y el fraude dentro y fuera de sus organizaciones. El gobierno debe también eliminar el fraude y la corrupción, así como crear el ambiente necesario para que los ciudadanos tengan acceso a una educación de calidad y que al final de la misma se puedan incorporar a un lugar para aplicar sus conocimientos y recibir un sueldo digno por ese desempeño. Por último nosotros como sociedad, debemos de dejar de señalar culpables y actuar, en nuestro pequeño círculo y extenderle la mano a otros seres humanos para que juntos podamos aprender algo nuevo, aumentar nuestro conocimiento, ver la forma de aplicarlo y obtener recursos económicos por el mismo, traduciéndose en una clara mejora de nuestra posición económica y social. Es claro que las economías que más progresan y que menos desigualdad tienen son las más homogéneas en el sentido político, social, cultural y obvio económico, está en cada uno de nosotros que vayamos cimentando el camino de la homogeneidad mexicana para que subamos escalones, de la pirámide socioeconómica, conjuntamente y no con pasos envidiosos solitarios, recordemos que al forma grupos sólidos de confianza económica, promovemos nuestro progreso y el de nuestros genes egoístas, dando un salto importante en la evolución de la especie y la promoción de la supervivencia de un ser humano, en este caso mexicano, más proclive al trabajo en equipo, a promover la competencia económica constructiva, recordando que la grandeza económica de un país es eliminar las diferencias y hacer más cortos los saltos económicos entre clase y clase, reduciendo la desigualdad. Aunque claro está que no todos podemos ser ricos, pero si mantener un equilibrio socioeconómico en donde estemos satisfechos y no nos sintamos relegados de la participación y contribución en el PIB de nuestro país.</p>
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		<title>Desigualdad: ¿Interdependencia o Dependencia?</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 16:21:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[Cinthya Araiza La riqueza de los tres hombres más ricos del mundo es mayor que el PIB combinado  de todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas (Held, 2003). La globalización, responsable de nuevos retos y oportunidades para la humanidad. Para muchos un mal social, para otros una oportunidad de progreso. Es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Cinthya Araiza</p>
<p><em>La riqueza de los tres hombres más ricos del mundo es mayor que el PIB combinado  de todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas (Held, 2003). </em></p>
<p>La globalización, responsable de nuevos retos y oportunidades para la humanidad. Para muchos un mal social, para otros una oportunidad de progreso. Es verdad que este fenómeno <em>global,</em> es responsable de que el comercio mundial hoy por hoy,<strong> </strong>se haya multiplicado por 5 desde 1980. Sin embargo, los costes de esta se traducen meramente en una dicotomía de modelos de bases económicas: el modelo de la <em>interdependencia</em>, modelo neoliberal que privilegia las relaciones de cooperación y la ideología de comunidad de intereses, que ignora completamente la dimensión conflictiva de las relaciones internacionales y las profundísimas diferencias económicas, sociales y culturales; el segundo modelo, es el de la <em>dependencia</em>, basado meramente en el análisis marxista, que sobre la base de las <em>desigualdades y dependencias</em> económicas de carácter conflictivo, establece como prioridad el cambio socio-económico del mismo sistema internacional. Dentro de esta perspectiva marxista, imperan los fenómenos de <em>desigualdad social, subdesarrollo y dependencia</em> que caracterizan el actual sistema internacional.<span id="more-400"></span></p>
<p>El término subdesarrollo se utiliza para identificar a los países que no han alcanzado un desarrollo humano suficiente y su característica principal es la <em>DEPENDENCIA; son los menos </em>beneficiados por la globalización además de estar más expuestos a los riesgos de ésta. El subdesarrollo es pues una fase previa del desarrollo, sino la consecuencia del <em>desarrollo capitalista</em>. Tristemente la desigualdad a nivel mundial se refleja en problemas de salud, educación, calidad de vida en general; los datos son duros y reales, pues a diferencia de los países Desarrollados, los PMD <em>(países menos desarrollados)</em> reciben alrededor del 6% de la Inversión Directa Extranjera, y por lo general dependen de un sólo producto que equivale el 50% de sus  ingresos por exportación<a href="#_ftn1">[1]</a>,  además de que aproximadamente 110 millones de niños en edad para asistir a la educación primaria, no van a clases (UNPD,2000).</p>
<p>La desigualdad mundial, según globalifóbicos, se la debemos atribuir a este fenómeno de la Globalización, puesto que se trata de un proceso asimétrico, que refleja una gran brecha entre ricos y pobres en donde se generan los más altos niveles de <em>desigualdad.</em> Si bien es cierto que tan sólo una pequeña parte de la población mundial goza de una verdadera calidad de vida y cuentan con lo necesario para vivir, los demás intentan <em>sobrevivir.</em></p>
<p>El gran problema recae en el hecho de que existe un panorama <em>contradictorio del progreso mundial</em>, la dichosa paradoja de la globalización se traduce en que las desigualdades económicas aumentan conforme las grandes economías crecen; las brechas en materia de desarrollo humano se reducen y se estima que aproximadamente <em>el 20% de la población mundial, bastará para mantener activa la economía global (Peter Martin &amp; Schumann 1999).</em> El 2% de la población adulta del mundo posee más de la mitad del total mundial de las economías de los hogares. La mitad más pobre de los adultos posee apenas el 1%.<a href="#_ftn2">[2]</a> <em>Triste pero cierto.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<hr size="1" />
<div>
<p><a href="#_ftnref1">[1]</a> (PNUD) (2007). <em>Making Globalization work for the Least Developed Countries.</em> <a href="http://www.undp.org/poverty/docs/inclglob/LDCs_Istanbul_ENGLISH_final.pdf">http://www.undp.org/poverty/docs/inclglob/LDCs_Istanbul_ENGLISH_final.pdf</a></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div>
<p><a href="#_ftnref2">[2]</a> &#8211; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2007). <em>Informe Anual: La globalización en beneficio de todos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
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		<title>La desigualdad y la discriminación</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 16:16:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rrsm</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Milton Mata. &#160; El término “desigualdad” dentro del contexto de una sociedad, se refiere simplemente a las diferentes condiciones de vida que se dan entre los individuos que conforman dicha sociedad, es decir, desigualdad significa sencillamente falta de “igualdad” entre las personas. Hablemos un poco sobre la desigualdad y la discriminación: Desigualdad económica o monetaria: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Milton Mata.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El término “desigualdad” dentro del contexto de una sociedad, se refiere simplemente a las diferentes condiciones de vida que se dan entre los individuos que conforman dicha sociedad, es decir, desigualdad significa sencillamente falta de “igualdad” entre las personas.</p>
<p>Hablemos un poco sobre la desigualdad y la discriminación:</p>
<p>Desigualdad económica o monetaria:</p>
<p>En el mundo actual prevalece una muy notoria e innegable desigualdad en lo que se refiere a la distribución de la riqueza; mientras hay algunas personas inmensamente ricas también hay personas muy pobres.</p>
<p>Una realidad indiscutible es que la mayor parte de todas las riquezas del mundo están concentradas en muy pocas manos; mientras que los ricos son capaces de adquirir no sólo lo que necesitan para vivir sino que también tienen la capacidad de vivir rodeados de lujos; hay millones de personas en el mundo que no cuentan ni con lo mínimo necesario para tener una vida más o menos digna.<span id="more-396"></span></p>
<p>Desigualdad de género o sexual:</p>
<p>Desde hace ya muchos años se habla de la falta de igualdad entre los hombres y las mujeres, principalmente el trasfondo de esto radica en que muchas mujeres alrededor del mundo tienen la querella de que en diferentes aspectos y situaciones de la vida diaria existe una marcada diferencia entre algunas de las condiciones de vida de hombres y mujeres, por ejemplo, en el aspecto laboral algunas veces a pesar de que un hombre y una mujer desempeñen el mismo trabajo reciben una distinta remuneración; otro ejemplo sería en cuanto a las conductas sociales, ya que existen algunas conductas sociales que son consideradas aceptables o inaceptables de acuerdo a si es un hombre o una mujer de quien se trate.</p>
<p>Discriminación:</p>
<p>Podemos decir que la discriminación es simplemente el acto de dar un trato de inferioridad a una o más personas por algún motivo o según algún criterio, por ejemplo, se puede discriminar a alguien por su origen, sexo, nivel socioeconómico, aspecto físico, ideología, etc.</p>
<p>Discriminar es atentar contra la igualdad, discriminar es un acto que NO debería de tener cabida dentro de una sociedad que se diga “avanzada”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Selección de citas:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales&#8221;</p>
<p>(Leonardo Da Vinci).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son&#8221;</p>
<p>(Abraham Lincoln).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria”</p>
<p>(Winston Churchill).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan”</p>
<p>(Anatole France).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse”</p>
<p>(Jean Jacques Rousseau).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”</p>
<p>(Adam Smith).</p>
<p><strong> </strong></p>
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