Tweet, ergo sum…

Rodrigo Soto

Nos encontrábamos dominados por Leviatán de Tomás Hobbes y por el Big Brother de George Orwell, habituados a ser simples espectadores ante el mar de información que se nos presentaba y se nos hacía creer que era la verdad absoluta,  estábamos sumidos en un profundo sueño y acostumbrados a una realidad alterna producto del letargo social al que debíamos abrazar y aceptar como parte de un “ceteris paribus” social.

Sin embargo de pronto decidimos salirnos de ese esquema de comunicación y sumarnos a la expresión libre de una red, que de forma aparentemente democrática, me permite seguir y ser seguido, formar grupos sociales de amigos y enterarme de sus vivencias y experiencias, así como opinar en relación a lo que me parece correcto, incorrecto, prudente, imprudente, desahogarme, reprimirme y fluir en un espacio que me hace sentir un medio masivo de comunicación.

Al parecer, las redes sociales, vinieron a cubrir una necesidad implícita en el ser humano de comunicarse y gracias a ellas se han creado nuevas torres de babel en diferentes nichos sociales de mercado, que permiten a grupos de individuos sumarse a causas que pretenden, con sus demandas sociales, realmente marcar un cambio en la sociedad con el fin aparente de mejorar las relaciones humanas, en algunos casos. Los activistas, entre otros, han logrado expresarse libremente y ser leídos y escuchados por decenas, cientos, miles y tal vez millones de seres humanos.

Después de la filosofía social anterior, resulta importante dirigirse a analizar el mercado de las redes sociales y su influencia en nuestra vida diaria. Para ello quiero referirme a los datos presentados por digitalsurgeons y obtenido gracias a información y análisis de Barracuda Networks survey así como por Razorfish.

En su estudio realizado en 2010, titulado Facebook versus Twitter, donde se nos muestras los datos de ambos sitios de internet, contamos con lo siguiente:

El mercado de Facebook es de 500 millones de usuarios, con un 88% de usuarios conscientes del sitio.

El mercado de twitter es de 106 millones de usuarios, con un 87% de usuarios conscientes del sitio.

41% de los usuarios de Facebook se conectan diariamente.

27% de los usuarios de twitter se conectan diariamente.

70% de los usuarios de Facebook están localizados fuera de los Estados Unidos.

60% de los usuarios de twitter están localizados fuera de los Estados Unidos.

12% de los usuarios de Facebook actualizan su perfil diario.

52% de los usuarios de twitter actualizan su perfil diario.

40% de los usuarios de Facebook siguen a una marca.

25% de los usuarios de twitter siguen a una marca.

51% de los que siguen a una marca en Facebook la van a adquirir.

67% de los que siguen a una marca en twitter la van a adquirir.

30% de los usuarios de Facebook entran por medio de un dispositivo móvil.

37% de los usuarios de twitter entran por medio de un dispositivo móvil.

La educación con mayor porcentaje para los usuarios de Facebook es otra con 29% e “In College” (estudiando en la universidad) con 28%, mientras que para twitter es “In College” (estudiando en la universidad) con 48%, seguida de “College grad” (graduado universitario) con 28%.

En cuanto al ingreso tenemos que el mayor porcentaje para los usuarios de Facebook es de 26,000 a 50,000 dólares anuales con 34% y para el caso de twitter 26,000 a 50,000 dólares anuales con 33%.

Ahora entrando un poco a la parte de las tendencias globales de 2010, mostraremos aquello más seguido en twitter, en lista de importancia, fueron:

  1. El derrame petrolero en el Golfo.
  2. El Mundial de Fútbol 2010
  3. La película Inception.
  4. El terremoto en Haiti.
  5. Las Vuvuzelas.
  6. El iPad de Apple.
  7. El sistema Android de Google.
  8. Justin Bieber.
  9. Harry Potter & the Deadly Hallows.
  10. Pulpo Paul.

Después de ver los datos anteriores y al definir y acotar el mercado que ambas redes sociales tienen, veamos las diferencias abismales entre ambos productos, pues recientemente el mercado ha valuado a Facebook en 50 mil millones de dólares, de acuerdo a New York Times, mientras que twitter es valuado en 4 mil millones de dólares, de acuerdo a Washington Post, según datos recientes de 2010.

Pero la cuestión radica en determinar si efectivamente las redes sociales pueden aportar algo al mercado y que al crear nuevas torres de babel no se cree solamente confusión y no sean verdaderos espacios activistas que puedan ofrecer soluciones claras, precisas, medibles y reproducibles, pues de lo contrario solamente nos inundaremos de datos que no son relevantes y estaremos entonces sobre informados, para posteriormente derivar en la desinformación.

De ahí que un punto clave para los inversionistas y empresarios es aprovechar los datos estadísticos en relación a que el 51% de las personas que siguen a una marca en Facebook la van a comprar, contra un 67% de los que siguen una marca en twitter la van a comprar. Tal vez esa sería buena apuesta, pues proveería información medible sobre el seguir a determinada marca y la relación que exista en la compra de la misma. Además de que esas marcas deben enfocarse a los nichos económicos derivados del perfil de ambos sitios de sus usuarios, que son aquellos que ganan entre 26,000 a 50,000 dólares anuales, pues son los más altos con mayor porcentaje con un 34% para Facebook y un 33% para twitter.

En otro tema, como lo vimos al inicio de este escrito, las redes sociales se han convertido en espacios públicos de expresión, que les han permitido a muchos usuarios darse a notar con sus brillantes comentarios y obtener a un cúmulo de seguidores y amigos que están pendientes de sus acciones, siendo en ocasiones los actores, actrices y cantantes los más beneficiados.

Además que las audiencias se han ampliado y la velocidad de transmisión del mensaje también, al igual que la frescura del mismo es novedad. Pues existen muchos usuarios que tienen información de primera mano sobre las situaciones de inseguridad, por ejemplo en el Estado de Nuevo León, que muchas veces la misma autoridad y por supuesto antes que los medios tradicionales de comunicación como son la televisión y los periódicos.

También se tiende a considerar que la autenticidad del mensaje en las redes sociales es superior a lo ofrecido por los medios masivos de comunicación tradicionales, pues al ser espacios libres, no están sujetos a las disposiciones de ciertos grupos de empresarios y estrategias políticas. Sin embargo, aquí hay que realizar un análisis más profundo, debido a que las redes sociales muchas veces se han convertido en fuentes de desinformación debido a la premura que tienen los usuarios por enviar información, por ello que se debe hacer un filtrado importante antes de confiar al 100% en datos del twitter, así como observar el comportamiento del usuario de la cuenta en cuestión, porque muchas veces son personajes falsos o los tradicionales troles de internet, que se esconden tras una pantalla y teclado para agredir a otros usuarios, lectores, con el fin de crear confusión y controversia.

Por otro lado no hace falta mencionar que en nuestra vida diaria nos regimos por códigos, que se encuentran implícitos o explícitos, y esos códigos son los que permiten que los sistemas se mantengan en equilibrio. Por ejemplo, el código computacional permite que la computadora funcione correctamente y entienda la información de entrada que le doy por medio del teclado, de igual forma los semáforos en la calle nos dicen si avanzar o no, también la economía se rige por códigos económicos que se mueven dentro de las leyes de oferta y demanda y las acciones de alza y baja en las bolsas de todos los países, cuando un código de los anteriores falla, resulta que la computadora no entiende y no procesa los datos, chocamos en el auto o las economías se fracturan y colapsan. Es por ello que me parece incorrecto que no se respete el código ortográfico en las redes sociales, tal parece que nadie gusta de usar de acentos y buena escritura y lo curioso es que sucede en todo tipo de personajes, muchos de ellos de alta envergadura y que se supone que tienen una amplia cultura y estudios que les permitiría escribir bien y expresarse de igual forma. Considero entonces que si el código de escritura ortográfica no se respeta en las redes sociales, entonces hablamos de que las mismas están deformando el lenguaje.

Ahora es conveniente decir que las redes sociales se han convertido en parte de nuestra adicción computacional y de internet a la que estamos sometidos y de ahí deriva el título de este artículo, pues algunos de viven dentro de un mareo emocional de éxtasis que piensan que solamente cuando hacen un “tweet” es que existen. Aunque cabe mencionar que la frase, “tweet, ergo sum”, la dijo mi amigo Jorge Cárdenas.

Si bien las redes sociales vinieron a cubrir y alimentar a un nicho importante en el mercado social de los seres humanos, en cuanto a la necesidad de expresión, comunicación, libertad y hasta revolución con transformación, es necesario esperar a futuros análisis de mercado para determinar su alcance y su valía, no solamente en términos económicos empresariales, sino de capital social y de en verdad convertirse en un medio que no solamente genere críticas, sino ocuparlo para ofrecer soluciones y tener audiencias más amplias para difundir el mensaje y que se quieran sumar a realizar una transformación por el bien de una comunidad, de una sociedad o de un país. Todo dependerá del uso que les demos y ciertamente seguirán transformando la forma en que nos comunicamos.

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