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La cultura de la pobreza, el método Lewis

Gabriel Contreras

En 1959 se publica por primera vez un estudio que llega a convertirse en un infaltable de las ciencias sociales. Hablamos de “Antropología de la pobreza”, del norteamericano Oscar Lewis.

Es un libro que resulta revelador ya que, por principio de cuentas, viene a enfrentar mucho de las patrañas que solían revestir las concepciones populares de “la pobreza” y su contexto mexicano.

“Antropología de la pobreza” fue escrito originalmente en ingles, y su primera edición en español se da a conocer hasta 1961, de manera que los lectores vendríamos a conocer este libro solo indirectamente por vía de una traducción “extraña”, ya que esa versión se basa en los apuntes y grabaciones de campo del mismo Lewis, no en un texto propiamente dicho.

Este estudio de Oscar Lewis goza de un desarrollo minucioso, un planteamiento interesante y, sobre todo, una lección en materia de método. De esto último es que queremos hablar un momento.

Para realizar esta visión, Oscar Lewis cuenta con un plan de trabajo que le costaría 15 anos de seguimiento, numerosas visitas, innumerables entrevistas, la aplicación de diversas encuestas y pruebas clínicas, además de la asesoría de un grupo privilegiado de especialistas.

Así, Lewis, en “Antropología de la pobreza” opera no solo como se lo indica su profesión especifica, sino que incurre también en un panorama de carácter sociológico, psicoanalítico, comunicacional e incluso literario. Lewis refleja, sin que su libro tenga una forma académica, aspectos muy diversos de la “cultura de la pobreza”, aplicables a muchas latitudes y grupos, pero también nos ofrece una perspectiva histórica, a través de la cual se puede observar, como una silueta, la estampa de un México que se urbaniza, se moderniza, se reorganiza, se expande a través de una sociedad que, al mismo tiempo, estaba siendo retratada por Ismael Rodríguez y Luis Bunuel. El de Lewis es el México urbano, el de los migrantes, el de “nosotros los pobres”, ese país era puesto en páginas por un testigo profesional, que contaba -por cierto- con la ventaja de ser científico y, al mismo tiempo, extranjero.

Pero, ¿cómo opera el método de Oscar Lewis? ¿Cuál es la formula interdisciplinaria que pone en juego, fortaleciendo tanto sus incursiones de campo? Lewis lo explica en forma elemental y sencilla, en un par de páginas realmente memorables. Veamos.

Oscar Lewis recorta su objeto de investigación, y lo establece en la familia mexicana. Así, para representar a la “familia mexicana” recurre al seguimiento de cinco familias “comunes y corrientes”, que habitan en poblaciones urbanas cercanas a la Ciudad de México, y que han sido afectadas de alguna manera por los asuntos de la “vida moderna”, por ejemplo problemas relativos a la vida campesina, la migración a la ciudad, además de los nuevos problemas de la “vida moderna”.

Para Lewis, México entero, en ese momento, se concentra en cinco familias, y a esa muestra le dedicaría un largo y profunda atención. Lewis vivió prácticamente con esas familias por anos, en visitas que duraban meses y meses, que aprovechaba para aplicar diversos enfoques, exámenes y pruebas, además de entrevistas a profundidad.

El investigador se compromete con una observación participante, y complemento sus anotaciones y grabaciones de audio con una observación de corte psicoanalítico, para la cual recibe la asesoría de gente como Miguel León Portilla y Jose Perres.

Cubierta ya el área de las entrevistas a profundidad, con un enfoque antropológico-histórico-psicoanalítico, Oscar Lewis complemento el asunto de la “familia mexicana” como objeto, con la conformación de otro artificio, que le permitió ejemplificar y, a la vez, generalizar su visión de manera plena. Oscar Lewis decidió contar Un día en la vida de cada familia. No un mes, ni un año, ni una temporada, solo un día cualquiera. Y el objetivo de esto fue radicalizar, precisamente, la claridad de su registro. De este modo, el estudio de Lewis consiste en “Un día en la vida de cinco familias mexicanas”. El artificio metodológico se completa poco a poco.

El primer recurso técnico que aplica Lewis sorprendentemente es… aborda a la familia como si fuera una comunidad entera, una sociedad en sí misma. Así como otros antropólogos abordan una tribu, el aborda a cada familia.

El segundo recurso a observar es lo que él llama el estilo Rashomon, que consiste en procurar ubicarse en distintos puntos de vista para observar cada crisis o fenómeno social.

El tercer aspecto que Lewis valora altamente en su abordaje es, precisamente, el factor crisis, a través del cual engloba algunas de sus observaciones grupales.

Y por último, cuarto punto, ahí esta la cuestión del día como unidad narrativa, procurando que este sea un día común y corriente, sin grandes alteraciones que lo conviertan en algo especial o excepcional.

De este modo, uniendo estos cuatro preceptos metodológicos a la aplicación de diversos test proyectivos, e incluso de inteligencia, el antropólogo norteamericano consigue crear el que, hasta hoy es tal vez el mejor retrato de la “clase popular” afectada por la construcción de la gran urbe en México. Su aporte fundamental, además del resultado en sí mismo, es una cuestión de método que hoy, sin duda, podría ser altamente apreciada por los seguidores de la metodología cualitativa.

 

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