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Por cada peso que gano, alguien deja de ganarlo…

Rodrigo Soto

Todavía puedo verme sentado en ese pupitre, hasta el final del salón, incluso haciendo memoria de los compañeros que se sentaban a un lado mío, todos utilizando el uniforme de la escuela que me vio crecer y desarrollarme, tanto física como mentalmente, desde la primaria hasta la preparatoria.

Lo anterior me resulta interesante, pues veo que al introducirme en mi cerebro para buscar cierta información, siempre surgen recuerdos que están muy bien colocados y fijados en las conexiones neuronales. Cada uno de ellos en diferentes áreas del conocimiento.

Para este escrito recuerdo en cierta ocasión, que dentro de la clase que teníamos de economía en la preparatoria “Las Hayas”, que se ubica entre la carretera de Xalapa y Coatepec, dentro del estado de Veracruz, el profesor Tomás Berlín nos explicaba las diferentes teorías económicas dentro del planeta.

En esa clase en particular, me llamó la atención de lo que explicaba de John Maynard Keynes, en donde se decía que si pudiéramos tomar todo el dinero que hay en el mundo y repartirlo equitativamente entre las diferentes personas que lo habitamos, con el fin de tener igualdad entre todas las personas, de todas formas se volverían a crear las diferentes clases sociales. Simplemente porque, por ejemplo, una persona gastaría el dinero y se quedaría pobre, otra lo dejaría estático guardado dentro del colchón y se mantendría constante, mientras que otro lo invertiría y obtendría un rendimiento por el mismo, haciéndose éste último más rico que los otros dos.

El resultado, a simple vista, si solamente tuviéramos esas tres personas y esos tres escenarios de acción con el dinero, sería entonces una persona pobre, una persona de clase media y otra de clase rica. Esta situación me causó revuelo, porque aparentemente no se podía eliminar la pobreza tan fácil, ni siquiera si dividíamos el dinero en partes iguales. Se requiere entonces hacer algo más que simplemente dejarle el dinero a las personas, tal vez educarlas en el manejo financiero, pero aquí caemos en dicotomías bancarias de que esas instituciones realmente funcionen como asesores financieros en beneficio del cliente y no solamente en beneficio de la misma institución.

Para explicar de forma, aparentemente sencilla y simple, sería desde mi punto de vista la siguiente: “por cada peso que tú ganas, otra persona no gana ese peso”. No existe dinero infinito, sino recursos escasos que se deben maximizar, en donde si una persona recibe cierta percepción, otra no gana la misma, creando cierta competitividad de acuerdo a las capacidades de cada individuo.

Valga esta pequeña introducción para dar inicio al tema central de este escrito que es la pobreza y para ello me voy a permitir ofrecer unos datos, para ubicarnos en el contexto adecuado. De acuerdo a la nota de CNN, titulada: “La crisis alimentaria ha sumido a 44 millones en la pobreza extrema”, publicada el 12 de mayo del 2011, se remarca que ha aumentado la pobreza extrema debido al alza de los alimentos y según datos de la directora ejecutiva del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala, se tienen 1,200 millones de personas viviendo con menos de 1.25 dólares al día. A esta cantidad le tenemos que agregar, como lo dice Okonjo-Iweala, que tenemos 900 millones personas que se van a dormir con hambre.

Expandiendo un poco este tema del hambre, otros datos que me parecen muy interesantes para transcribir, son los referentes a un video del Banco Mundial, en donde se habla en relación a los 900 millones de personas se van a dormir con hambre, casi 1 persona de cada 7, mismas que como dijimos anteriormente viven con alrededor de 1.25 dólares al día y gastan aproximadamente 85 centavos en alimentar a su familia, sumando a eso los exorbitantes precios de los alimentos, que suben casi a diario. Además de que a cada minuto 170 personas se vuelven pobres.

El video continúa su curso y nos explica que si una persona es pobre, es muy probable que se encuentre desnutrido, enfermo, muy débil para trabajar y para ir a la escuela por el hambre que padece. Lo impresionante, que también nos dice ese video, es que si alguno de estos pobres sobrevive, es muy probable que siga siendo pobre, sobre todo si es una mujer o un niño.

El Banco Mundial sigue analizando los factores en el mismo video, para decirnos que aunado a esto existen ineficientes producciones de alimentos que si le agregamos los cambios climáticos recientes, nos da una pobre cosecha para llevarla al plato mundial de los hambrientos, que promueve la escasez, los mercados cerrados al comercio y da como resultado alimentos con alto precio y obviamente más pobres con hambre.

Una solución para el Banco Mundial es invertir en una mejor producción agrícola, apoyar a los pequeños agricultores, además de crear una red de comercio y producción entre ellos, proteger a los pobres y ayudar a los hambrientos para así evitar que tengan hambre y se encuentren enfermos y desnutridos. Parece fácil, pero es una tarea que requiere mucha cooperación y coordinación global.

Siguiendo este tenor y pasando al caso de México, contamos con información del artículo de Gerardo Esquivel, titulado: “Pobreza y trivialidades”, publicado en la revista Nexos de septiembre de 2011, donde se nos ofrece la cifra de que de 2006 a 2010 los pobres en el país aumentaron de 45.5 millones a 57.7 millones, es decir un incremento de 12.2 millones de personas. Además de que el número de pobres extremos crecieron de 14.7 millones a 21.2 millones, en el mismo período, lo que equivale a un aumento de 6.5 millones.

Los números anteriores muestran su frialdad y en mi caso particular, me causan asombro y desilusión. Quien tenga un poco de conciencia se sentirá preocupado porque existen otros seres humanos que no tienen las mismas oportunidades, muchas o pocas, que nosotros tenemos en la actualidad, como es el caso de poder escribir este artículo.

En la actualidad, hemos visto que un sistema totalmente capitalista o socialista, no funciona de forma perfecta, muchas veces debido a malos manejos de los seres humanos que operan determinado modelo económico, sobre todo si hablamos de la reciente crisis mundial que fue gracias a la avaricia de banqueros, que no tienen saciedad para sus necesidades de dinero, sin importarles afectar a otros.

Muchos atribuyen el problema de la pobreza a la reciente crisis económica mundial, a la corrupción del país, a la falta de oportunidades para conseguir un trabajo digno, a la falta de incentivos fiscales para la instauración de empresas, a la falta de mano de obra calificada y especializada, desigualdad en el ingreso, entre muchas otras.

Resulta muy complejo al querer dar una solución simple al problema de la pobreza, pero lo que sí podemos hacer es tratar de mitigarla. Pues cuando he caminado por alguna calle o manejando por la ciudad siempre me pregunto si esa persona o aquella otra tendría una vida mejor, o incluso yo mismo, si hubiera estudiado aún más. Puede ser que sí, puede ser que la diferencia entre un individuo y otro radique en la cantidad de libros que cada quien haya leído, absorbiendo conocimiento de cada uno de ellos. Sin embargo, también quiero puntualizar que aquella persona que tiene dinero no es necesariamente inteligente; lo que sí puede ser, es que la persona leída tiene mayores oportunidades de tener mejor posición económica que aquella que no le gusta leer, aunque existe excepciones a la regla y no todo está escrito en piedra, pero siguiendo este razonamiento podemos decir que una variable clave, a prestar atención, para tratar de disminuir la pobreza sería la educación.

Sin embargo, imaginemos a aquellos individuos que tienen carencia para alimentarse. Sería muy complejo decirles que tienen que estudiar para salir de su pobreza y así poder comer algo, pues su principal prioridad no es el alimento de la mente, sino el alimento nutricional básico para que siga funcionando el cuerpo. Aquí es necesario garantizarles la alimentación a los más pobres, para que sus hijos y ellos puedan acceder al conocimiento y puedan cultivar su mente al proveerles el sustento básico.

Tal vez la misma pobreza, así como el ímpetu desmedido por adquirir recursos sea otra de las causas del narcotráfico en el país. Dentro de un esquema que para el ciudadano no ofrece oportunidades reales de supervivencia, éste se tiene que aferrar a la vida y buscar recursos de cualquier forma, no es una justificación sino solamente un análisis de una posible causa. Es importante permitir la creación de empresas, bajo un modelo emprendedor, que haga que cada vez más jóvenes puedan incursionar como empresarios para generar fuentes de empleo y no solamente emplearse en la tradicional cadena productiva. A su vez es importante ofrecer una especie de microcréditos al estilo del profesor Yunus de Bangladesh para crear microempresas productivas, que les permitan a los que menos tienen pagar poco, autoemplearse y así salir de la pobreza.

También creo que debemos de olvidarnos de tachar a las economías como capitalistas o socialistas, pues al observar al gobierno de Estados Unidos rescatar a sus bancos y a empresas ante la crisis mundial, así como ver a China comerciando con todo el mundo e inundando de sus productos en todos los mercados, nos queda claro que no utilizan solamente un modelo económico y lo mismo debemos adoptar en México, es decir, trabajar para una economía mixta con diferentes aristas. Además de que la mano de obra del país debe ser calificada y especializada, pues nos resulta imposible competir con China en una siempre manufactura de productos, ya simplemente por cantidad de habitantes, aparte de sus bajos precios, nos derrotan con facilidad. Caso contrario, sucedería, si especializamos los productos mexicanos para diseñarlos en México, producirlos en México, fabricarlos en México, etcétera. La creatividad del mexicano no está solamente en cuestiones de estereotipos de flojos, como nos catalogaron recientemente en el programa inglés de “Top Gear”, sino que podemos competir directamente con cualquiera, tenemos la misma herramienta que otros: el cerebro. Falta ponerlo a trabajar.

Es hora de dejar de sentirnos conquistados, pues considero que ese sentimiento nos hace catalogarnos como un pueblo inferior. Es mejor vernos como cuna de la civilización de Mesoamérica con la cultura de los Olmecas y por otro lado alabar la inteligencia de los Mayas. Todo esto, sumado con la rica mezcla de ingredientes genéticos de muchas generaciones, debe ser motivo de orgullo y no una losa pesada que debemos cargar y que nos haga derrotarnos antes de ni siquiera ver el campo de batalla. Existe mucha gente valiosa en el país.

De igual manera resulta imperativo lograr que no exista demasiada diferencia en los salarios entre obrero y patrón, tomando el ejemplo de países europeos en donde se premia al trabajador, remunerándolo por su esfuerzo de forma equitativa por el mismo. Es importante que los jefes reconozcan que no se encuentran en una torre de marfil inalcanzable, sino que deben estar atentos de las necesidades de sus trabajadores y aunque se sientan una especie de reyes o reinas en el tablero de ajedrez, recordemos que el peón es parte de la guardia protectora del rey o de la reina y que esa insignificante pieza, el peón, también puede hacer un jaque mate o entregar a su rey o reina al bando contrario en una movimiento desesperado de auxilio, similar a lo que hemos visto en las caídas de los dictadores recientes, como es el caso de Muamar el Gadafi.

Es así que los movimientos en contra de los centros financieros mundiales y también en contra de las políticas financieras de los gobiernos de diferentes países, nos dan a pensar que la población se siente lesionada por la falta de empleo y oportunidades, como ejemplo de esto el artículo en The Economist titulado “Rage against the machine” nos dice que la gente tiene razón en estar molesta, pero también nos debe preocupar hacia donde nos puede llevar el populismo político en este sentido, ya que cuando la pobreza sube de nivel y empieza a ser endémica en la clase media, es cuando la economía puede paralizarse, pues es esta clase media la que muchas veces cuenta con el peso específico mayor en el soporte de la pirámide económica. Los números no mienten, pues según datos de ese escrito, en los Estados Unidos el 17.1% de los ciudadanos menores de 25 años están sin empleo, comparado con un 20.9% de los ciudadanos menores de 25 años de la Unión Europea, destacando el caso de España con un 46.2% de desempleo para los jóvenes.

Estos manifestantes, en resumidas cuentas como lo dice el artículo en esa prestigiosa revista inglesa, piensan que el modelo de libre mercado ha generado solamente burbujas de activos, alimentados por deuda y que solamente ha dado ganancias a una elite financiera, dejando fuera a la mayoría de la población y por ende el eslogan: “el 1% de la población ha obtenido ganancias a expensas del trabajo del 99% restante”.

Este análisis breve y somero pareciera darnos esperanza en que se puede abatir esa inequidad indestructible, pero siempre ronda en mi mente las palabras de mi maestro a analizar a Keynes, en donde aunque lográramos buscar la equidad e igualdad económica, no se podría porque el mercado tendería a reordenarse creando de nueva cuenta las clases sociales. Pero bueno, vale la pena intentarlo, preguntémonos, entonces, ¿no sería mejor librar una guerra en contra de la pobreza? en lugar de la que tenemos en contra del narcotráfico.

Tomando en consideración el título del escrito, para finalizar, así como analizando en que vivimos en un modelo económico que busca administrar la escasez, la pregunta a responder es si verdaderamente estamos dispuestos a dejar de ganar un peso, para que otra persona lo gane y exista ese mundo utópico que sea una afrenta pública en contra de ese modelo de Keynes, según mis recuerdos de bachillerato escolar, y tratar de destruir lo que pareciera ser una inequidad indestructible, como lo es la pobreza.

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