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Simposio Internacional: Biotecnología contra el hambre

Madrid, 27 y 28 de octubre de 2011

PRESENTACIÓN

Coordinadores: Albert Sasson (presidente de la Asociación BioEuroLatina), y Carlos Malpica (vicepresidente de la Asociación BioEuroLatina), con la colaboración de la Asociacion BioEuroLatina.

 

CRISIS ALIMENTARIA

En 2007-2008, el mundo padeció una grave crisis alimentaria (que se añadió a la crisis financiera, económica y ambiental), cuyos mayores síntomas fueron:

 

  • Un auge inédito en el precio de los agro-productos y de los alimentos.
  • Violencia en las ciudades de varios países en desarrollo, para exigir alimentos y seguridad alimentaria.
  • Inestabilidad social, que amenaza el orden político en varios países, y una nueva cara del hambre en el mundo.

 

En el año 2009, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de mil millones de personas sufrían de hambre (desnutrición y malnutrición), incluidos no sólo los que padecían de hambre crónica, sino también los que habían perdido el poder de comprar alimentos, debido a la crisis económica y social. El objetivo del milenio -ya muy corto de miras- de reducir al 50 por ciento el número de hambrientos en el mundo en 2015, fijado por las Naciones Unidas en 2000, no será alcanzado.

La causa principal de esta crisis alimentaria global es (y no sólo fue) un abastecimiento insuficiente de alimentos. Durante más de cuatro decenios, la agricultura no ha recibido la prioridad merecida en términos de inversiones nacionales, de asistencia internacional para el desarrollo y de gobernanza. Después de la Revolución Verde, que tuvo un impacto innegable en Asia y en América Latina (y casi nulo en África Subsahariana) durante los años 1970, se opinaba que los alimentos serían abundantes y baratos y que se trataba más de distribución desigual que de producción.

La verdad es que hace falta producir más alimentos y de manera más eficaz; es decir con menos agua, menos insumos (fertilizantes y pesticidas), y enfrentar el impacto del cambio climático. También se debe luchar contra el despilfarro de alimentos en países ricos y contra la pandemia de la mala alimentación, al mismo tiempo que hace falta alcanzar seguridad alimentaria y equidad en la distribución de los alimentos, vía la solidaridad y la gobernanza democrática.

 

PRECIOS VOLÁTILES

En 2011, los síntomas de crisis alimentaria no han desaparecido. Los precios de los agro-productos han aumentado de nuevo y seguirán siendo volátiles. Los retos de la seguridad alimentaria; es decir, asegurar una producción suficiente de alimentos, con el nivel suficiente de calidad e inocuidad, en lo nacional e internacional, así como el desafío de una comida más cara, deben ser enfrentados resueltamente.

¿Cómo? En 2050, habrá que alimentar a nueve mil o diez mil millones de personas en el planeta, de tal modo que la producción agroalimentaria tendrá que incrementarse proporcionalmente.

Se debe dar prioridad a la pequeña agricultura de subsistencia, a la agricultura familiar, que puede no sólo alimentar a los campesinos (75 por ciento de la hambruna en el mundo se ubica en las zonas rurales), sino también abastecer los mercados locales y urbanos.

Se trata no sólo de ayudar técnicamente a este tipo de agricultura (semillas mejoradas, uso de buenas tecnologías tradicionales, como son los fertilizantes orgánicos y biofertilizantes, insumos diversos) sino también socialmente (por ejemplo, con los programas “Fome Zero” y “Bolsa Familia” en Brasil).

También es importante mejorar la infraestructura (carreteras, medios de transporte, locales de almacenamiento), y proteger a los pequeños agricultores contra las importaciones de agro-productos baratos, el dumping y la competencia desigual.

 

OTRA REVOLUCIÓN VERDE

Una segunda revolución doblemente verde es necesaria y alcanzable. Tenemos las mismas “herramientas” que antes, pero también otras nuevas. Son:

 

  • La “buena” agronomía: fertilización orgánica de los suelos, fijación biológica del nitrógeno atmosférico, rotación de cultivos, siembra directa (sin labranza), manejo más eficiente del agua (regadío de goteo, auge del rendimiento agrícola por unidad de agua consumida), semillas mejoradas…
  • La biotecnología de cultivos: selección asistida de variedades con marcadores genéticos; transferencia de genes (cultivos genéticamente modificados o mejorados: la soya, maíz, la colza, la berenjena, el arroz, el algodón, etcétera, con más de 140 millones de hectáreas cultivadas en el mundo en 2010). Hoy existen variedades de hasta ocho genes transferidos (en vez de uno o dos) con resistencia a plagas y tolerancia a herbicidas; en unos años, se podrán transferir hasta veinte genes en la misma variedad. En 2012 se comercializará en Estados Unidos la primera variedad de maíz “tolerante” a la sequía.

 

Estos cultivos, genéticamente modificados, no sólo tienen rasgos agronómicos interesantes, como tolerancia a herbicidas o resistencia a patógenos y plagas, sino también rasgos de calidad nutricional mejorada (pro-vitamina A, hierro, zinc, aminoácidos esenciales, ácidos grasos insaturados, omega 3, etcétera). La bio-fortificación de cultivos; es decir, su enriquecimiento en micronutrientes, es un campo de investigación y desarrollo muy importante. Se puede alcanzar por la vía de la selección convencional o por la ingeniería genética (caso del arroz “dorado” enriquecido en beta-caroteno o pro-vitamina A).

  • La genómica de plantas y de cultivos; es decir, la secuenciación de su genoma y el estudio de la función de los genes así identificados. Estos estudios, como en el caso del arroz, maíz, trigo, soya, frijol, papa, melón, etcétera, tendrán un gran impacto sobre los rendimientos, la resistencia a patógenos, la tolerancia al estrés abiótico (adaptación al cambio climático) y la calidad nutricional.

 

El conjunto de estas posibilidades técnicas asociadas a la voluntad política y a las medidas de carácter social y económico, pueden contribuir a la seguridad alimentaria en el mundo y, de este modo, a la paz, porque donde el hambre prevalece, la paz no puede existir.

INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA CONTRA HAMBRE Y POBREZA

Este simposio internacional, patrocinado por la Fundación Ramón Areces, y organizado en estrecha colaboración con la Asociación BioEuroLatina (Madrid) que promueve la cooperación en biotecnología entre Europa y América Latina, pretende, gracias a los resultados de estudios concretos, nacionales y regionales, demostrar que la investigación científica constituye la acción más eficaz en la lucha contra el hambre y la pobreza. En cierto modo, este simposio internacional da seguimiento a la conferencia internacional organizada en Segovia, en abril de 2010, por el Ministerio Español de Ciencia e Innovación, sobre “Ciencia contra la pobreza”, cuando España ejercía la Presidencia de la Unión Europea.

Este simposio de la Fundación Ramón Areces reúne a científicos e investigadores españoles y de varios países, con un alto nivel de experiencia en el laboratorio y en el terreno, con el fin de exponer los resultados de programas y proyectos de biotecnología, aplicada al incremento y mejora de la producción agroalimentaria.

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