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Los Indignados: un retrato a lápiz

Gabriel Contreras

“Money for education, Not war”. “Universidad e investigación científica”. Los lemas crecen de manera vertiginosa, al ritmo de una movilización que no tardó más que unos meses en alcanzar dimensiones globales.

Atiborran las calles de Brooklin, acaparan la atención en Madrid, han puesto de cabeza a Roma, Atenas, Washington, interrumpen al Presidente norteamericano Barack Obama durante uno de sus discursos en New Hampshire, y es solamente para manifestarle que están hartos, de veras hartos, profundamente hartos.

Se quejan de la quiebra del sistema político. Parecen estar en todas partes, hasta en Nigeria. Se movilizan a través de Facebook, Twitter, lanzan Emails en cantidades demenciales. Han creado una gran convergencia de medios al combinar los instrumentos digitales con las pancartas y la gritería a secas. Los periodistas les ponen casa. No paran, protestan día y noche. Es como si brotaran de las sombras, de la miseria, del caos. No tienen un líder plenamente identificable. Sostienen un discurso plural y opaco, un tanto inconsistente en realidad, saben que están en contra de muchas cosas, pero no saben muy bien a favor de que están luchando… Se hacen llamar Los Indignados, son miles y miles en todo el mundo…

Hay un grito que pone en el mismo paquete periodístico a las grandes capitales en los últimos meses. Las enciende, las catapulta, pero sobre todo las unifica. Se trata de un conjunto de demandas, clamores y exigencias que corren como un tren a punto de descarrilarse o de embestir todo lo que halle a su paso.

En medio de numerosas consignas, protestas y manifestaciones, es posible observar grupos de estudiantes, trabajadores sindicalizados, maestros… todos esos sectores a los que suele identificarse como “sociedad civil”, y que parecía haber estado sometida, durante años y años, a los vaivenes de una economía llamada neoliberal y a un sistema político que ni por error les rendía cuentas. Hoy… hoy tienen las calles en sus manos, y todo parece remitirnos a Los Indignados. Hoy son el tema semanal en la tele, en la radio, en La Red. Hoy están peleando en Turín, en Palermo y en Roma. Hoy sus protestas se mezclan con las de numerosos grupos estudiantiles chilenos, y con la gente comandada por Javier Sicilia en la Ciudad de México.

El hecho es que en estos momentos tenemos que ver a Los Indignados como seres de carne y hueso, seres que cantan, que tienen ganas de cambiar al mundo, que están desesperados, muy desesperados, y duermen en la Plaza de Coyoacán o donde pueden… Ellos salen de noche en busca de alimento gratis por ahí, donde sea, para dedicar sus días a una lucha frontal y al parecer muy difícil.

“Lo que más nos indigna es la falta de indignación”, dice uno de Los Indignados en un quiosco de Coyoacán al ser interrogado por un joven llamado Boris. Para describir al vocero, solamente necesitamos enumerar un sombrero a lo Bat Masterson, una barba a lo George Harrison, y un pantalón de mezclilla que le tiene miedo al detergente.

Unas horas antes, el actor Daniel Giménez Cacho encabezaba una protesta frente al Ángel de la Independencia, seguido por grupos de teatro y cantantes, todos exigiendo explicación al Gobierno por tantos y tantos asesinatos en los últimos días. Lo clamores se entremezclan, y la voz de Giménez Cacho se funde con la de Chavela Vargas, los actores, los poetas, los estudiantes, y toda esa gente de la calle que, poco a poco, va transformando al DF en un gran foro político…

Pero así como México DF, numerosas ciudades de América y Europa se encuentran trastornadas por esta protesta que parece un disturbio y es más bien un alegato, un inmenso, masivo, tremendo, monumental alegato contra el poder actual.

“No al gobierno de los bancos”, se exige en Italia, “Indignación ante la miseria”, se precisa en México. “Derechos sociales, bienestar, educación popular”… Las demandas se suceden y se superponen en todo el mundo, creando un verdadero crisol de la revuelta.

La investigación científica es también uno de los factores que movilizan a la sociedad civil en el caso italiano. Así, en Roma los universitarios han salido de las aulas en busca de más apoyos para la educación, la universidad y la investigación…

Para preguntarnos en qué consiste el perfil de Los Indignados en las calles del mundo, acudimos a entrevistar a un par de periodistas, algún escritor, acudimos también a las páginas de la prensa, a las notas de la tele, pero sobre todo a observar un clamor que crece como la hierba, y evidentemente no tiene fronteras… Un clamor que nos exige atender este nuevo malestar en la cultura…

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