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Desigualdad: ¿Interdependencia o Dependencia?

Cinthya Araiza

La riqueza de los tres hombres más ricos del mundo es mayor que el PIB combinado  de todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas (Held, 2003).

La globalización, responsable de nuevos retos y oportunidades para la humanidad. Para muchos un mal social, para otros una oportunidad de progreso. Es verdad que este fenómeno global, es responsable de que el comercio mundial hoy por hoy, se haya multiplicado por 5 desde 1980. Sin embargo, los costes de esta se traducen meramente en una dicotomía de modelos de bases económicas: el modelo de la interdependencia, modelo neoliberal que privilegia las relaciones de cooperación y la ideología de comunidad de intereses, que ignora completamente la dimensión conflictiva de las relaciones internacionales y las profundísimas diferencias económicas, sociales y culturales; el segundo modelo, es el de la dependencia, basado meramente en el análisis marxista, que sobre la base de las desigualdades y dependencias económicas de carácter conflictivo, establece como prioridad el cambio socio-económico del mismo sistema internacional. Dentro de esta perspectiva marxista, imperan los fenómenos de desigualdad social, subdesarrollo y dependencia que caracterizan el actual sistema internacional.

El término subdesarrollo se utiliza para identificar a los países que no han alcanzado un desarrollo humano suficiente y su característica principal es la DEPENDENCIA; son los menos beneficiados por la globalización además de estar más expuestos a los riesgos de ésta. El subdesarrollo es pues una fase previa del desarrollo, sino la consecuencia del desarrollo capitalista. Tristemente la desigualdad a nivel mundial se refleja en problemas de salud, educación, calidad de vida en general; los datos son duros y reales, pues a diferencia de los países Desarrollados, los PMD (países menos desarrollados) reciben alrededor del 6% de la Inversión Directa Extranjera, y por lo general dependen de un sólo producto que equivale el 50% de sus  ingresos por exportación[1],  además de que aproximadamente 110 millones de niños en edad para asistir a la educación primaria, no van a clases (UNPD,2000).

La desigualdad mundial, según globalifóbicos, se la debemos atribuir a este fenómeno de la Globalización, puesto que se trata de un proceso asimétrico, que refleja una gran brecha entre ricos y pobres en donde se generan los más altos niveles de desigualdad. Si bien es cierto que tan sólo una pequeña parte de la población mundial goza de una verdadera calidad de vida y cuentan con lo necesario para vivir, los demás intentan sobrevivir.

El gran problema recae en el hecho de que existe un panorama contradictorio del progreso mundial, la dichosa paradoja de la globalización se traduce en que las desigualdades económicas aumentan conforme las grandes economías crecen; las brechas en materia de desarrollo humano se reducen y se estima que aproximadamente el 20% de la población mundial, bastará para mantener activa la economía global (Peter Martin & Schumann 1999). El 2% de la población adulta del mundo posee más de la mitad del total mundial de las economías de los hogares. La mitad más pobre de los adultos posee apenas el 1%.[2] Triste pero cierto.

 

 


[1] (PNUD) (2007). Making Globalization work for the Least Developed Countries. http://www.undp.org/poverty/docs/inclglob/LDCs_Istanbul_ENGLISH_final.pdf

 

[2] – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2007). Informe Anual: La globalización en beneficio de todos.

 

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